Sergio Urrego, la muerte que sacudió a todos los LGBT+

La muerte de Sergio Urrego sigue resonando en Colombia y en toda Latinoamérica como recordatorio de todo el trabajo que se necesita hacer para garantizar la seguridad de los jóvenes LGBT+. / Foto: egoCity

Sergio Urrego fue un chico gay al que la homofobia lo llevó a la muerte. Su caso desató una larga lucha por el respeto a los jóvenes LGBT+ en Latinoamérica.

Sergio David Urrego Reyes nació en Bogotá, Colombia un 25 de noviembre de 1997. Creció como un joven amante de la literatura, especialmente de la poesía, pero que soñaba con convertirse en un ingeniero ambiental. No obstante, la vida de Sergio Urrego cambió completamente gracias al acoso constante de los maestros y directivos del Gimnasio Castillo Campestre, quienes lo orillaron a saltar a la muerte.

Todo comenzó en 2014, cuando el chico tenía tan solo 16 años. Sergio era parte de Unión Libertaria Estudiantil, un grupo anarquista del colegio Gimnasio Castillo. Alguna de las cosas que denunciaban eran los cobros innecesarios hacia los estudiantes. Estas quejas fueron las que llevaron a la directora, Amanda Castillo, a obligarlo a tomar asistencia psicológica por su modo de pensar.

En un incidente posterior, un profesor decomisó el celular de Urrego y le obligó a darle la contraseña del dispositivo. Ahí, el maestro vio una foto de Sergio besando a su novio, lo que desató el caos completo. De acuerdo con el colectivo Colombia Diversa, el chico fue obligado a discutir su orientación sexual con al menos 4 de sus maestros. CONOCE EL ESTUDIO QUE REVELÓ QUE 50% DE LOS ESTUDIANTES LGBT+ SUFREN DE DISCRIMINACIÓN ESCOLAR.

Los docentes le exigieron a la pareja firmar un compromiso para alejarse, asegurando que su relación era una manifestación obscena, grotesca y vulgar que estaba vetada por el manual escolar. Además, le negaron la entrada a clases hasta que sus padres y los de su pareja asistieran a una reunión con la directora.

Sergio Urrego junto a su madre y su abuela / Foto: Sentiido

Surgen las demandas falsas por acoso sexual y abandono del hogar

Sergio se vio obligado a salir del clóset con sus padres, quienes lo apoyaron desde un inicio. Sin embargo, la familia de su novio lo tomó de una manera muy diferente. Durante las diversas reuniones que se tuvo con los progenitores de ambos adolescentes, la directora parecía siempre indicar que el problema era de Sergio y no del otro chico.

La familia del otro afectado finalmente levantó una denuncia contra Sergio por acoso sexual. Por otro lado, el colegio Gimnasio Castillo Campestre acusó a la madre del chico, Alba Lucía Reyes Arena, por abandono del hogar. Esto debido a que ella trabajaba en Cali y tenía que viajar para atender a cada una de las citaciones dadas por la docente.

Desde ese momento, las trabas que le pusieron a Urrego para continuar con su educación solo se multiplicaron. Primero, le exigieron llevar un certificado de tratamiento psicológico externo para poder continuar asistiendo a clases. Cuando su padre lo entregó, lo rechazaron alegando que no cumplía con los parámetros escolares.

Asimismo, los directivos le negaron el certificado de estudios de años anteriores, impidiéndole así cambiarse de colegio. Sumado a esto y de acuerdo con el testimonio de Alba Reyes, a Sergio se le prohibió de manera tajante que hablara mal de la escuela o que discutiera con los directivos.

En días posteriores a su muerte, compañeros anarquistas de Sergio protestaron en contra de la discriminación que vivió el chico. / Foto: La FM

Pasaron años para que se hiciera justicia

Sergio se quitó la vida lanzándose desde el último piso del centro comercial Titán Plaza. Dejó diversas cartas de despedida en donde explicaba todo y se declaraba inocente de los cargos que los padres de su exnovio le imputaban. Su madre, Alba, fue la que dio a conocer la noticia a los medios. También fue la primera persona que trabajó en que se reconocieran las injusticias que había sufrido su hijo.

«En la memoria de mi celular y en el escritorio de la PC quedan dos pantallazos de nuestras conversaciones en WhatsApp que demuestran que él no se sintió acosado en ningún momento, pues respondía con naturalidad a los mensajes. Nunca en mi vida he acosado sexualmente a nadie, me parece un acto reprochable».

Fragmento de una carta escrita por Sergio Urrego a su madre poco antes de lanzarse a su muerte

A partir del alcance que tuvieron las denuncias de Alba, se supo que el colegio de Sergio y la directora Amanda Castillo seguían discriminándolo aún después de su muerte. Algunos compañeros del chico informaron que el colegio los había castigado por ir a su entierro al hacerlos asistir a clases un sábado. Igualmente, otra estudiante denunció que Castilo había mandado un correo a los alumnos. Ahí, la directora aseguraba que la muerte de Sergio Urrego era un beneficio para la sociedad. ESTAS SON OTRAS VÍCTIMAS DE LA HOMOFOBIA CUYO NOMBRE NO PODEMOS PERMITIR QUE CAIGA EN EL OLVIDO.

El 11 septiembre del 2014, Alba Reyes y Colombia Diversa presentaron una acción de tutela ante el tribunal superior de Bogotá. Desafortunadamente, luego de algunas investigaciones, el tribunal administrativo de Cundinamarca dictaminó que Sergio no había sufrido de discriminación por su orientación sexual, pero que sí le habían puesto trabas en su derecho a la educación.

Desde la muerte de su hijo, Alba Reyes ha marchado por los derechos de la comunidad LGBT+ en su nombre. / Foto: Washington Blade

Esto, como consecuencia, trajo que se negaran las peticiones de Alba para que el colegio pidiera disculpas públicas y también para que se celebrara una ceremonia en honor a su hijo. No obstante, ella no se rindió; tramitó una apelación contra la primera sentencia y, en el 2015, la Corte Constitucional de Colombia revocó el dictamen anterior y falló a favor de Reyes.

¿Y qué vino después?

En el 2016, Rosalía Ramírez, veedora del Colegio Gimnasio Castillo Campestre, fue condenada a 27 meses de prisión por actos de discriminación en contra de Urrego. A pesar de haber conseguido este fallo, Alba Reyes no se ha dado por vencida. Ella sigue luchando, junto a la Fundación Sergio Urrego, que ella misma creó, para acabar con el acoso escolar a jóvenes LGBT+.

Hoy en día, Sergio Urrego es una figura que revive la comunidad LGBT+ en Colombia y Latinoamérica mientras lucha por los derechos de los jóvenes diversos. Con el hashtag #YotambienfuiSergio, los colectivos sexualmente diversos siguen visibilizando el acoso que los niños y adolescentes LGBT+ todavía sufren en las escuelas. Y, gritando su nombre y mostrando carteles con su cara, los activistas siguen exigiendo al gobierno la creación de protocolos eficaces para garantizar la seguridad de los menores sexualmente diversos en las escuelas.

Hay que seguir luchando por nuestros derechos, por Sergio y por todos los que ya no pueden alzar la voz.

Con información de Colombia Diversa, Washington Blade y El Espectador

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