Homosexual, prieto y con VIH: así vivo el racismo en México

Este soy yo. Desde esa edad sufrí por el racismo en México. / Foto: Cortesía

Para quienes dicen que no existe el racismo en México, les cuento lo que vivo como un hombre homosexual, prieto y con VIH.

Soy un hombre homosexual, prieto y con VIH, que puede confirmar que sí existe el racismo en México. Hagamos juntxs un ejercicio de imaginación que nos ayude a entender este fenómeno en nuestro país y la normalización del discurso discriminatorio

Imaginen que son un niño de 8 años que vive con su madre y va a una escuela con una beca. Imaginen que su tono de piel es tan oscuro que no hay nadie más con quien se puedan identificar alrededor. Imaginen que cada receso de 30 minutos, todos los días les gritan insultos y en ocasiones hay golpes. Imaginen escuchar de sus compañerxs insultos como «prieto», «negroide», «puto negro» y «la mariquita negra».

Imaginen crecer en un ambiente tan hostil en donde no pueden ser ustedes mismos o existir consigo mismxs. Imaginen no poder estar en paz un día por la necesidad de verse «no tan afeminado y no tan moreno». Imaginen ser moreno en un México donde el racismo está normalizado.

La normalización del discurso racista en México / Foto: Twitter

Más pruebas de que existe el racismo en México

¿Qué sentirían al verse marginadxs en un rincón del salón de clases porque nadie quiere sentarse con ustedes por ser «el prieto de la clase»? ¿De qué forma sobrevivirán a la comparación constante y a la percepción de fealdad solo por no ser «güerito» o «clarito»?

¿Se imaginan salir del clóset y que les digan: «Tú no eres gay, los gays son bonitos y tú estás moreno»? ¿Se imaginan recibir insultos constantes en Grindr de gente a la que ni siquiera le escribiste? «Hola, pinche sirvienta», decía uno de los primeros mensajes. 

Estoy seguro de que esto que imaginamos juntxs mediante este texto, es la realidad de muchas, muchas personas. Por lo menos fue la realidad que yo conocí. Yo era ese niño de 8 años, ese niño que incluso le decía a su mamá que ya no quería ese tono de piel, que lo bañara fuerte para que se «le cayera el color».

Ya no digamos crecer, el simple hecho de existir en México siendo una persona de piel oscura, te pone en muchas desventajas, incluso te pone en peligro.

¿Se imaginan tener miedo de que alguien te lastime por una característica que por más que desees no puedes cambiar? Si al racismo se le suma la homofobia, el resultado puede ser desastroso.

Es lamentable que el discurso de racismo esté tan normalizado en México. / Foto: Twitter

Pero ¿y si le sumamos la serofobia?

Para una persona entre tantas miles, como yo, resultan pocas, casi nulas, las oportunidades de desarrollarse plenamente en un país con una población profundamente racista, homofóbica y serofóbica. (La serofobia es el prejuicio, miedo, rechazo y discriminación hacia personas que tienen VIH). Sin embargo, con el tiempo he entendido que no hay sueños que no se puedan cumplir cuando hay ganas y corazón. 

En días recientes, en el marco de las protestas en Estados Unidos, han surgido ejercicios colectivos como “Blackout Tuesday”, ejercicios que se ven ensombrecidos por la perniciosa necesidad del reconocimiento y del apropiamiento. De la hipocresía expresa de muchas, muchísimas personas.

Es lamentable (por decir lo menos) que algunxsinfluencers‘ y ‘celebridades mexicanas’, con la bandera de ‘personas aliadas’, hayan tratado de treparse a una plataforma de denuncia, de visibilidad, de derechos civiles, de derechos humanos, de razones para defender nuestras vidas. Las vidas de esos «prietos», de esos «putos negros»,de «esos negroides»; la vida de esas «mariquitas negras». Se trataron de subir como ‘personas aliadas’ cuando en realidad son esxs racistas de los que teníamos miedo al ir a la escuela. Son quienes producen basuras estereotipadas en medios de comunicación digitales o que se la pasan escribiendo en apps de ligue cosas como «solo blancos», «no gente morena», «no nacos y prietos».

El Black Lives Matter es un movimiento que nació en el 2013 y que ha tomado más fuerza tras el asesinato de George Floyd a manos de un policía. / Foto: Tumblr

Es hora de que esas ‘personas aliadas’ se callen y se sienten y que ya de paso dejen de ser esos hipócritas que le quitan la validez a las protestas contra el racismo. No necesitamos su validación. No queremos la lástima. Les regalamos sus estereotipos.

No permitamos que el racismo en México siga afectando a los niños. / Foto: Cortesía

El día que la imaginación nos lleve a un lugar donde las personas morenas, indígenas y afrodescendientes existen de forma natural sin morbos, sin discriminación, sin violencia y pobreza a su alrededor, México será otro. México dejará de ser racista. México y su diversidad será otra.

¿A ti cómo te ha ido en la vida por ser homosexual, prieto y tener VIH? Cuéntanos en los comentarios.

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