Poesida: Hablar sobre el VIH a través de la poesía

Él era Abigael Bohórquez. / Foto: Especial

Poesida (1996) es una de las grandes obras que nos ha regalado la tierra de Sonora, cuyo autor, Abigael Bohórquez, era un escritor que se valió del misticismo de la poesía para hablar sobre el VIH.

A finales de noviembre de 2021, la plataforma La Pirateca hizo de la obra de Abigael Bohórquez (Poesida) un bien común. Esta no es la primera vez que la poesía sobre el VIH del sonorense se adhiere a nuestras sensibilidades.

Poesida fue el último aliento de Abigael Bohórquez. Desafortunadamente, el también dramaturgo y exestudiante del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura no alcanzó a ver cómo sus palabras congregaron historias. Terminó el manuscrito y llegó a cruzar algunos diálogos con sus editores. Murió meses antes de que su compañero de Los Mochis (Sinaloa), Mario Bojórquez, lograra acomodar las copias en el catálogo de Los Domésticos.

Algunos de los motivos por los que escribió

Aún después de emprender el vuelo, Abigael Bohórquez se hizo presente en los rincones de Mexicali. Años más tarde se trasladó a los rincones de la capital. El viaje estuvo a cargo de las y los jóvenes que asistían al Centro Cultural Tijuana y las personas que estudiaron letras por descubrir “Navegación en Yoremito” a una edad muy temprana.

A Abigael Bohórquez le pisó los talones la soledad y le cobró factura el corazón. Lo encontraron en un departamento de Hermosillo. Ese 28 de noviembre de 1995 se formó el mismo nudo en la garganta que el poeta sentía al hablar sobre las familias que fueron asesinadas en Hiroshima o de las brutalidades que se cometieron en Nicaragua, Chile, Uruguay y Perú durante las dictaduras. Escucharlo y leerlo era la antítesis entre el sangrado y la cicatrización.

Ser homosexual y norteño

Desde su infancia, Abigael Bohórquez tuvo presente una de las descripciones más frecuentes en su poesía: «pueblo lleno de saliva». Creció bajo los prejuicios de ser hijo de una madre que no se unió en matrimonio. Nunca pudo recordar cuántas veces lo llamaron «bastardo». De joven, miró con recelo los proyectos que prometían progreso.

Al pisar la vida adulta, desnudó el coraje que encarnaban las y los disidentes sexuales al suplicar por el cese de los fallecimientos de sus amigos. Se zambulló entre los sollozos de quienes exigían un sistema de salud más justo. Poesida fue el entrecruce de los estragos de la crisis del VIH y la desolación que sentía el pueblo mexicano frente a la batalla económica y el recrudecimiento de la violencia en la frontera norte.

Los versos de Poesida son, quizá, la biografía más transparente de Abigael Bohórquez. En Sonora, no solo lo atravesaron los daños colaterales de un futuro industrial que, para muchos, nunca llegó. Al hombre detrás de “Llanto por la muerte de un perro” la homofobia le picó las costillas.

El legado de Abigael Bohórquez

Para Fidelia Caballero (San Luis Río Colorado, Sonora), así como para otras de sus amistades, su sexualidad nunca fue un secreto. Lo sabían a voces y lo tuvieron presente al decirle adiós. Era un hombre necio. Tanto que 24 años después de su muerte, los relatos homoeróticos y las expresiones artísticas sobre el VIH plasmadas en Poesida se ofrecieron de manera gratuita. Fue así como al menos 10 000 personas tuvieron la misma oportunidad que las y los jueces que destacaron su obra en las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

No tuvo hijos, pero Poesida fue ese testamento dirigido a quienes, a la fecha, siguen luchando por un mundo en el que el VIH no sea una causa de muerte. Con Poesida, Abigael Bohórquez dejó una herencia fragmentaria y corporizable: aférrate a aquello que te hace vivir aún después de la muerte. Él clavó las uñas y los dientes en la poesía. CHECA LA VIDA DE SALVADOR NOVO, POETA E ÍCONO LGBT+.

Portada de Poesida / Foto: Twitter (@CulturaCiudadMx)

¿Te quedaste con ganas de saber más sobre Poesida y la vida de Abigael Bohórquez?

Con información de Círculo de Poesía y El Universal