VIH

Tuberculosis, padecimiento frecuente en personas con VIH

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Te explicamos la relación entre la tuberculosis y el VIH. / Imagen: Adobe Stock

De acuerdo con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH y sida (Onusida), la tuberculosis (TB) es la principal causa de muerte entre las personas que viven con VIH.

El 8 de septiembre de 2021, el Fondo Mundial para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria (Global Fund) subrayó que la pandemia por COVID-19 ha tenido un gran impacto en el estado de salud de personas que viven con VIH. Si bien se resaltaron importantes logros, por primera vez en la historia del Global Fund se identificó una disminución en los resultados de ejes clave.

Entre los programas más afectados se encontraron los de tuberculosis y atención al VIH. Mientras el de tuberculosis se vio reducido en un 19%, la cifra del de VIH quedó en 16%. A su vez, se advirtió que durante 2020 los tratamientos farmacológicos para tuberculosis tuvieron una afectación del 37%.

¿Por qué son preocupantes los datos del Global Fund?

Además de ser el golpe más fuerte desde la puesta en marcha de las acciones del Global Fund, no podemos perder de vista el contexto en el que nos encontramos respecto al VIH y la tuberculosis. Desde 2015, Onusida ha alertado sobre la prevalencia y tasa de mortalidad que tiene la tuberculosis en las y los pacientes que viven con VIH.

Según las estadísticas, esta enfermedad bacteriana es la causante de más de un tercio de las defunciones de las personas que se encuentran en la fase sida. Por esta razón se considera que la tuberculosis pulmonar es la principal causa de muerte entre las personas con VIH. Sumado a la incidencia, uno de los datos que causan mayor preocupación es que:

«El 60% de los casos de tuberculosis asociados al VIH no se diagnostican ni se tratan».

La correlación entre la tuberculosis y el VIH lleva como preocupación de la salud pública desde finales de los 80. Frente a la llegada del nuevo milenio, los gobiernos y organismos internacionales expresaron su angustia por el significativo incremento de diagnósticos de tuberculosis en personas que viven con VIH en los países de Asia. Se estima que en ese entonces «el 14% de los casos de tuberculosis eran imputables al VIH». Asimismo, las estadísticas del continente africano demostraban que era un asunto a tratar con políticas particulares. A la fecha, África conserva la tasa más elevada (86%) de pacientes que viven con VIH y tuberculosis.

¿Pero qué tiene que ver la tuberculosis con el VIH?

La Secretaría de Salud (SSa) define a la tuberculosis como «una enfermedad infecto-contagiosa». Su desarrollo se le atribuye a la presencia de la bacteria Mycobacterium tuberculosis. En su mayoría, afecta al sistema respiratorio (principalmente los pulmones).

Una persona puede albergar a la bacteria si estuvo expuesta a tos o estornudos que la contuvieran. A pesar de que es prevenible y curable, puede dejar severas secuelas. Se puede presentar en todas las edades.

La tuberculosis afecta al sistema respiratorio. / Imagen: Adobe Stock

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 25% de la población mundial es huésped del bacilo tuberculoso. Sin embargo, solo entre el 5% y 15% llega a desarrollar la enfermedad.

Estas estimaciones cambian para las personas que viven con VIH ya que, según subraya la OMS, «tienen 18 veces más probabilidades de ser pacientes por tuberculosis». De hecho, la SSa identifica a las personas que viven con VIH como el principal grupo de riesgo de la tuberculosis. En esta clasificación también se encuentran quienes viven con diabetes mellitus o desnutrición.

Respecto al vínculo entre tuberculosis y VIH, la OMS señala que progresan y afectan al organismo de forma paralela. Por eso se le conoce como ‘enfermedad simultánea’. También se le conoce como ‘coinfección por VIH/TB’. Sin embargo, este término llega a ser discriminatorio.

Sumado a esta observación, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) detallan que la tuberculosis es una infección oportunista. Es decir: en condiciones saludables no causaría un mayor daño o complicación en el organismo. Asimismo, Onusida rescata lo siguiente:

«La tuberculosis es más difícil de detectar en personas que viven con VIH. Únicamente entre el 35% y 50% de las y los pacientes con VIH y tuberculosis es diagnosticado a partir del análisis de la secreción pulmonar. El resto tiene que atravesar por pruebas de laboratorios especializados. Por esta razón se le conoce como un sector con ‘tuberculosis diseminada’».

¿Cómo puedo saber si tengo tuberculosis? ¿Hay algo con lo que, como persona que vive con VIH, la puedo evitar?

Antes de detallar la sintomatología, es importante que tengamos en cuenta las diferencias entre infección tuberculosa latente y enfermedad tuberculosa. En la primera, la bacteria está viva, pero no causa malestar en la persona. Eso sí: puede evolucionar a enfermedad tuberculosa, misma que se caracteriza por la activación bacteriana y por la presentación de un cuadro clínico. Algunos síntomas de la tuberculosis son:

  • Tos que puede producir sangre o esputo (secreción o flema) y que se presenta por más de 2 semanas
  • Dolor en el pecho
  • Adelgazamiento
  • Falta de apetito
  • Fiebre
  • Sudoración nocturna
  • Dificultad respiratoria

Tras la declaración de la pandemia por COVID-19 a finales de marzo de 2020, la OMS hizo públicas más y nuevas directrices para prevenir la tuberculosis. Además de la aplicación de la vacuna BCG, esta instancia resalta la importancia de las pruebas de detección tanto de VIH como de tuberculosis.

Si bien los testeos son una recomendación para la población en general, la OMS hace un llamado particular a las y los infantes menores de 5 años y a quienes viven con VIH. Te compartimos algunas de las acciones que puedes adoptar para prevenir la tuberculosis si vives con VIH:

  • Realizarse constantemente pruebas de detección de tuberculosis activa. Se sugiere que sea la prueba cutánea de la tuberculina o un análisis de liberación de interferón gamma (IGRA, por sus siglas en inglés).  A su vez, Onusida apunta que «la prueba con tira reactiva al lipoarabinomannan (LAM) en la orina puede ayudar a diagnosticar la tuberculosis entre las personas que viven con el VIH en una fase avanzada».
  • Profilaxis diaria con isoniacida durante 6 meses.
  • Administración diaria de rifapentina en combinación con isoniazida durante 1 mes.

¿Te fue útil esta información sobre tuberculosis y VIH?

Con información de Organización Mundial de la Salud (OMS), Secretaría de Salud Onusida, Colección ONU SIDA de prácticas óptimas, Fundación Huésped, Institutos Nacionales de Salud,

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