Cómo ‘El espacio de Cositas’ me ayudó a lidiar con ser gay

El espacio de cositas me ayudó a aceptar que era gay.

El espacio de Cositas fue uno de los programas más emblemáticos de nuestra infancia, y a mí me ayudó a lidiar con el hecho de ser gay.

Ser un niño gay en los 90 era una situación bastante compleja, pero con El espacio de Cositas todo se hacía más natural.

Y es que este programa comenzó transmisiones en 1988 y fue visto por casi todos los niños de la siguiente década. Sobre todo por los que teníamos una inquietud creativa y unas ansias muy grandes de imaginar.

Ahora que Cositas ha vuelto a nuestras vidas a través de videos en TikTok y una aparición inesperada en Nailed It!, parece buena idea recordar lo mucho que me ayudó.

Alma Gómez Fuentes, Cositas.

Ser un niño gay en los 90

Desde niño supe que era diferente. Siempre. Y es que mi obsesión por el color rosa se hacía cada vez más obvia. Mis papás no tenían idea de cómo lidiar conmigo y solo me ponían excusas apresuradas cada que les pedía que me comparan un My Little Pony.

En ese entonces tendría como 5 o 6 años y mi curiosidad ya me había llevado a hacer dibujos de hombres con muchas ‘bolas’ en el cuerpo, sin saber que lo que me fascinaba de la anatomía masculina se llamaban músculos. Los hacía viendo El espacio de Cositas, sin que se me ocurriera por un segundo la palabra ‘gay’.

Siempre quería jugar con pintura y cosas que me adornaran. Y aunque mi papá se esforzó mucho para que me gustara el futbol, siempre lo dejaba por una sesión de manualidades con diamantina. 

Eso no fue un problema, hasta que entré a la escuela y descubrí que los niños podían ser muy crueles. Un pequeño afeminado con una lonchera de dinosaurio era un blanco fácil a muchísimas burlas. En especial, porque los otros notaban muy raro que yo quisiera ser Rita Repulsa cuando jugábamos a los Power Rangers.

Un refugio en la televisión

Este choque con el mundo real me lastimaba mucho y miles de veces llegué de la escuela llorando y sintiéndome pésimo conmigo mismo. Pero en la televisión siempre hubo un refugio para mí.

El espacio de Cositas no me juzgaba por ser gay y, al contrario, celebraba mi creatividad, los colores y los brillos que tanto me gustaban. Y fueron esas tardes frente a la televisión, con mis crayones y un bote de pegamento al lado, las que me hicieron sentir aceptado.

Ahí estaba Cositas, invitándonos a crear y a  imaginar. Ella no cuestionaba por qué mis dibujos eran de un color o de otro, si había ponis o por qué mis dinosaurios tenían collares de perlas, bilé y guantes de gala.

Ella solo sonreía y celebraba todo lo que hacía. Gracias a ella, mis cuadernos estaban forrados con telas de patrones divertidos y no con el usual y aburrido papel crepé que adornaba escuetamente los de los otros niños.

El mundo necesita a Cositas

Para la suerte de mi niño gay interno, El espacio de Cositas está de vuelta, con sus necesarios ajustes y en un formato completamente nuevo. Me siento muy agradecido de que el mundo tenga a Cositas, pues quiero pensar que no soy el único al que Cositas ayudó en su infancia.

Ahora más que nunca hay muchas personas que necesitan ese recordatorio en su vida, de que la diferencia no es una situación horrible y que el ser creativos puede traernos más recompensas que penurias. Y claro, que ser gay o queer solo te hace mucho más especial.

Cositas me ayudó a sentirme orgulloso de todas las cosas que me hacían diferente, incluido el hecho de que soy gay.

Con información de Canal 5