¿Hasta cuándo la homosexualidad fue considerada una enfermedad mental?

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El 17 de mayo de 1990 la OMS negó que la homosexualidad fuera una enfermedad mental. / Foto: Reuters

Durante mucho tiempo se creyó que la homosexualidad era una enfermedad mental. Te compartimos algunos datos interesantes sobre este tema.

No es secreto que algunos sectores conservadores y antiderechos insisten en que la homosexualidad es una enfermedad mental. Esto sucede pese a los pronunciamientos de organismos que protegen los derechos humanos. Por supuesto, tampoco les interesa mantener un diálogo con activistas LGBT+ para cuestionar su evidente discurso de odio. Hagamos un breve recuento sobre lo que antecedió a la desclasificación de la homosexualidad por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en mayo 1990.

Todavía existen grupos que creen que la homosexualidad es una enfermedad. / Foto: BBC

¿En qué se basó la afirmación de que la homosexualidad era una enfermedad mental?

Para hablar de la clasificación de la homosexualidad como una enfermedad mental es necesario ir unos siglos atrás. Desde la Edad Media podemos rastrear algunos elementos con los que se construyó y sostuvo la patologización y criminalización de la homosexualidad. Esta narrativa se fortaleció durante el siglo XIX que, paradójicamente, es conocido como la era de las revoluciones.

Las 2 últimas décadas del siglo XIX se caracterizaron por la réplica de las observaciones homofóbicas del psiquiatra Richard von Krafft-Ebing, quien consideraba que la sexualidad humana únicamente perseguía «un instinto de procreación». Desde su perspectiva, el contacto sexual entre personas del mismo sexo era anormal cuando «los órganos y funciones son dispares».

Durante este periodo, el tema de la homosexualidad dejó de ser específico del campo religioso. La criminalización y patologización se convirtieron en ejes principales de la Medicina. La medicalización de las orientaciones sexuales es una forma de control social para sostener, legitimar y fortalecer sistemas violentos.

Por supuesto, esto tuvo consecuencias en los imaginarios y las realidades sociales. A las personas que no se identificaban con el régimen de la heterosexualidad obligatoria se les vinculó con «conductas degeneradas, perversas, obscenas, viciosas e inmorales». Estas adjetivaciones prevalecieron y se intensificaron durante los gobiernos fascistas del siglo XX. Por ejemplo, la figura patologizada de las y los homosexuales se conservó durante el franquismo. Para dar cuenta de esto basta revisar la Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.

La homosexualidad no solo fue clasificada como enfermedad mental en 1952. Después de 16 años se le reclasificó como una desviación sexual. Ambas clasificaciones partieron de la violencia epistémica derivada de la corriente patologizante. Estas también tuvieron consecuencias en el terreno afectivo. Durante mucho tiempo se dijo que las personas homosexuales eran inmaduras y poco confiables.

¿Qué pasó antes de 1990?

Desde una perspectiva crítica e histórica, podemos afirmar que la despatologización de la homosexualidad tardó mucho tiempo. Para cuando la OMS optó por retirar a la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (comúnmente conocida como CIE-10), los movimientos LGBT+ ya eran un referente de resistencia global.

Además, como bien lo señala la investigadora del Fondecyt Diversidad Sexual (Universidad de Chile), Caterine Galaz, desde los 70 algunas corrientes médicas y psicológicas señalaban que la homosexualidad no era una enfermedad. El impulso de estas investigaciones encontró como principal motivo la revuelta de Stonewall. Las constantes vulneraciones a los derechos humanos de la población LGBT+ evidenciaron la urgencia de desclasificar a la homosexualidad como enfermedad mental.

Asimismo, es plausible trazar una genealogía de la despatologización de la homosexualidad desde finales de la década de los 50. Entre las y los especialistas pioneros podemos mencionar a Evelyn Hooker y Judd Marmor. Los trabajos de Hooker —que se caracterizó por evadir el modelo animal— y Marmor fueron antecedentes para la decisión de la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos en 1973. En ese entonces el impacto político quedó en segundo plano. ESTO ES LO QUE DEBES SABER SOBRE EL DÍA EN QUE LA HOMOSEXUALIDAD DEJÓ DE SER UNA ENFERMEDAD.

Ella es Evelyn Hooker. / Foto: Psyciencia

Mientras tanto en África y América…

En Latinoamérica y parte de África, académicos, activistas y artistas optaron por robustecer la lucha por la despatologización de la homosexualidad desde epistemologías y luchas propias. En un principio se denunció que la medicalización y criminalización de la homosexualidad también debían ser abordadas como una estrategia y realidad del colonialismo.

A su vez, se insistió en que se debía profundizar en el análisis de la medicalización de la homosexualidad a partir de la especificidad de las dictaduras en la región. Ante esto, desde distintas disciplinas —académicas y no académicas— se plantearon categorías disidentes. Una de ellas fue el homoerotismo.

Con la desclasificación de la homosexualidad como enfermedad mental —que fue el 17 de mayo de 1990— se plantearon expectativas favorables. Se esperaba que los gobiernos del mundo se comprometieran con el reconocimiento y la garantía de los derechos humanos de las personas de las disidencias sexogenéricas. Sin duda, esto ayudó a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tuviera más pronunciamientos y recomendaciones al respecto. Con este hecho, el discurso internacional sobre la homosexualidad ya no se basaba —formalmente— en prejuicios y demás elementos del discurso de odio.

No obstante, la realidad es distinta e incompleta. Es importante recordar que a nivel internacional aún prevalecen prácticas que parten de la patologización de la homosexualidad ¿El ejemplo más evidente? Los Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (Ecosig). ENTÉRATE DE CÓMO PUEDES DENUNCIAR UNA ‘TERAPIA DE CONVERSIÓN’ EN MÉXICO.

Frente a estos grupos de odio, a lo largo del mundo hay activistas, especialistas en salud, docentes, periodistas y artistas que abrazades a una colectividad disidente manifiestan:

«¡No hay nada de lo que se nos deba curar!».

¿Te has enfrentado a alguna persona o institución que asegure que la homosexualidad es una enfermedad mental? Cuéntanos para poder denunciar esta conducta violenta.

Con información de Representación discursiva sobre la homosexualidad en el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (revisión de 1995), La homosexualidad como una construcción ideológica, El Diario, Télam y Anuario de Investigaciones (Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires)

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