5 cosas que aprendí en mi primer año de matrimonio con otro hombre

He sido muy feliz en mi primer año de matrimonio con otro hombre. / Foto: Pável Gaona

Nada nos prepara para el matrimonio, y menos para el matrimonio entre dos hombres, por eso te comparto lo que he aprendido en mi primer año de casado.

Si tienes curiosidad por saber cómo está la onda del matrimonio con otro hombre, voy a contarte todo lo que he aprendido en tan solo un año de casado.

Hay quienes dicen que «el amor gay no existe». Y necio como soy, me planté frente a la vida y dije: «¿Ah, sí? Pues vemos». Así fue como no solté uno de mis sueños, hacer una vida en pareja con alguien. ¿Y lo logré? Ahí la llevo. Encontré a una persona increíble y después de un tiempo de noviazgo, hace poco más de un año nos casamos.

En este tiempo hemos pasado todo tipo de experiencias; nada nos prepara para el matrimonio y mucho menos para el matrimonio entre dos hombres. Así que aquí les presento 5 cosas que he aprendido en mi primer año de matrimonio.

Ajá, ya me casé con otro hombre, ¿y ahora qué?

Una de las cosas que aprendí es que el matrimonio con otro hombre en sí no puede convertirse en una meta, no puedes vivir neurotizándote porque los demás ya ‘salieron’ y tú no. A lo mejor tú sueñas con encontrar al amor de tu vida, tener un supernoviazgo y después, en una pedida cursi y melosa, formalizar la promesa de boda. Sí, eso es muy bonito y todo, pero casarte no debería ser una meta en sí misma.

Claro que se disfruta la parte de la pedida de mano, presumir el anillo, el pachangón de nervios, pero casarse puede ser tan sencillo como pactar una fecha en el Registro Civil (al menos así es en CDMX, que es donde yo vivo). La boda puede no ser más que otro día en el calendario. Lo verdaderamente importante en una relación es el mutuo compromiso. Por supuesto que es importante estar amparados ante la ley y por esto tantos años de lucha por el matrimonio igualitario, eso está ok. Pero si crees que realmente habrá un antes y un después en tu relación tomando la boda como punto de referencia, amigue: siento decepcionarte.

¿Te imaginas pedirle matrimonio al hombre que amas? / Foto: Giphy

Un matrimonio con otro hombre es como tener un mejor amigo… pero con sexo

Algo de lo que nunca nos hablan los cuentos de hadas es de la parte del sexo, que es muy importante. Y es por eso que el sexo es tan importante durante el noviazgo. Por más que siglos de educación judeocristiana nos hayan insistido en que guardemos nuestra virginidad (LOL) para el momento del matrimonio, no hay peor cosa que no ser compatible en la cama con la persona con la que has decidido hacer tu vida.

¿Te imaginas que los gays hiciéramos caso a eso de mantenernos puros hasta el matrimonio para luego descubrir que te casaste con otro activo o con otro pasivo y que no está dispuesto a negociar su rol?

¿Kheeeee? / Foto: Giphy

Por fortuna, los hombres gay solemos tener una vasta experiencia en lo tocante al sexo. Si me preguntas a mí por tres cosas importantes que deba tener una persona con la que vayas a compartir tu vida, mi top iría así: que sea una persona con la que puedas reír a carcajadas, en la que encuentres un cómplice en quien puedas confiar incondicionalmente, y además con quien puedas coger delicioso y se disfruten mutuamente. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Los hombres no lloran. No comunican. No nada.

Una de las cosas para las que nos educan desde muy pequeños, es que el hombre debe ser de una sola pieza y no debe demostrar nunca sus emociones. «¡No llores, pareces niña!», como si parecernos a las mujeres fuera algo malo, para empezar. Y así crecemos creyéndonos el mito de que debemos ser bien machotes, nunca expresar emociones, resistirlo todo sin pestañear.

Por supuesto que esta imposición deriva en grandes problemas emocionales y en nuestra forma de relacionarnos. En el caso de los hombres gay, tener una relación con otro hombre parece la receta perfecta para el desastre. Si el pilar de las relaciones es la comunicación, ¿qué hay de las relaciones entre dos individuos que no se dicen cómo se sienten porque les ensañaron desde chiquitos que sentir algo y expresarlo está mal? Y en el matrimonio o te comunicas o la cosa truena, no hay más. Es una especie de prueba de fuego para la que nadie nos prepara.

En todas las relaciones hay pedos (literal y metafóricamente)…

Cuando estamos en la etapa del dating y en el noviazgo nos cuidamos excesivamente para parecer perfectos. Nos ponemos una ropa muy mona, salimos a comer, nos tomamos una selfie, la subimos a redes con el HT adecuado. Luego cada quien a su casa y volvemos a ser los de siempre: relajamos la panza, eructamos, nos ponemos esa ropa horrible pero con la que nos sentimos cómodos.

Pero cuando estás casado todo eso se termina, esa es otra de las cosas que he aprendido en mi primer año de matrimonio con otro hombre. Ahí es cuando descubres si a tu príncipe azul le huelen los pies o se le escapa un gas intestinal enfrente de ti y ya ni se inmuta. Además comienzan los pedos (problemas) por dinero, porque uno es un marrano y no lava los trastes, o porque uno se vuelve demasiado posesivo. Es por eso que muchas personas recomiendan vivir con la pareja antes de dar el gran paso, porque ahí es donde surgen esos detalles.

Todos estos son problemas usuales que ponen a prueba a la pareja y que suelen brotar en el primer año de casados. ¿Esto significa que se terminó la magia? No, que no cunda el pánico. Solo significa que están pasando del enamoramiento al amor. Y si logran superarlos correctamente, es probable que esa relación vaya a durar mucho más.

Sin confianza no hay nada

¡Deja de ser celoso o celosa! Si tu pareja está contigo es por algo. No le hagas caso a la canción de María José que dice «la intuición no se equivoca, cuando sientes celos no estás loca». Los celos son naturales, somos animales territoriales al fin y al cabo. Pero si te la pasas hostigando a tu pareja hasta porque de repente vio a un actor en la tele, relájate un chingo. Confía y verás cómo cuando te quitas de la sombra de los celos enfermizos de la cabeza, la cosa es mucho mejor.

Los celos no le harán bien a tu relación. / Foto: Giphy

Quisiera finalizar esta nota apuntando que si tú no quieres tener como meta casarte o tener hijos también está buenísimo, cada quien sus anhelos. Pero si sí lo son, no te desanimes, todo llega a su tiempo. Te lo dice alguien que conoció a su esposo a sus treinta y tantos y ahora es muy feliz. Disfruta y nunca te dejes llevar por presiones o convenciones sociales. El camino de cada persona es único.

¿Y a ti cómo te fue en tu primer año de matrimonio con otro hombre? Si nunca te has casado, ¿te gustaría? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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