Tamara de Lempicka: Pinturas con historias lésbicas

Ella fue Tamara de Lempicka / Imagen: Donne Magazine

La artista Tamara de Lempicka (mejor conocida como Tamara Łempicka y cuyo nombre de nacimiento fue Tamara Rosalia Gurwik-Górska) pasó sus últimos días en Cuernavaca, Morelos, y aquí te contamos la historia de algunas de sus pinturas lésbicas.

Tamara de Lempicka (Varsovia, 16 de mayo de 1898, Polonia – Cuernavaca, México, 18 de marzo de 1980) fue una de las artistas que brilló por ser autora de pinturas con historias lésbicas. De esta exponente del art déco quedan muchas incógnitas. Estas empiezan desde su partida de nacimiento.

En algunas biografías se dice que nació en Varsovia y otras en Moscú. El misterio que rodea a esta pintora bisexual es una de las razones por las que es inspiración de Madonna, reina del pop. Sumado a tener su propia colección, le dedicó los videos de “Vogue” y “Open Your Heart”.

¿Quién fue?

Desde el principio de su formación, Tamara de Lempicka mostró una postura radical. Se negó a ser musa de cualquier pintor de la época. Vivió en capitales que fueron epicentro de los llamados crazy 20s. Sin embargo, como muchas otras figuras del siglo XX, sus movimientos migratorios encontraron como motivo la persecución de los regímenes fascistas.

Creció bajo el seno de una familia judía. Su padre era abogado y su mamá pertenecía a la aristocracia polaca. Gran parte de su infancia la pasó en un internado de Lausana, Suiza. Cuando su madre y padre se separaron, la enviaron a San Petersburgo. Fue en la ciudad rusa en donde conoció a Tadeusz Łempicki, su exesposo y padre de su hija, Kizette Łempicki.

Sus distintos hogares

Aunque Tamara de Lempicka perteneció a los sectores más acaudalados, su vida no fue sencilla. Durante la Revolución rusa, Tadeusz fue capturado como prisionero. Gracias a que Tamara se movilizó en Suecia, lo dejaron libre.

En ese periodo tuvieron mudanzas a Londres, Copenhague y Paris. La capital francesa le otorgó mayor seguridad y estabilidad. Además, después del encarcelamiento de Tadeusz, Tamara fue la única fuente de ingresos en la familia.

Durante un tiempo fue docente en la Academia Imperial de Artes (Императорская Академия художеств: Imperátorskaya Akademia judózhestv). Tras su separación, la artista conoció al coleccionista Raoul Kuffner y, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se mudaron a Nueva York, Estados Unidos.

Para entonces ya contaba con un importante prestigio en la escena artística de Alemania. Figuró entre las pintoras más cotizadas del siglo XX. “Portrait de Marjorie Ferry” fue la obra que le retribuyó un estimado de £8-£12 millones.

Tamara de Lempicka también forma parte de la historia del arte en México. Pasó sus últimos años en el estado de Morelos. En compañía de su esposo, Kizette cumplió la última petición de su madre. Sus cenizas cohabitan con la ceniza que arroja el volcán Popocatépetl.

Sobre las pinturas lésbicas de Tamara de Lempicka

El primer acercamiento de Tamara de Lempicka con la pintura fue cuando cumplió 10 años. En ese entonces, su madre encargó un retrato a uno de los pintores más reconocidos de la zona en la que vivían. Al ver la cara de insatisfacción de su progenitora, Tamara tomó los materiales necesarios y creó una obra fidedigna del rostro de su hermana menor, Adrienne, quien años más tarde se consolidó como una de las arquitectas más reconocidas.

Las pinturas con historias lésbicas de Tamara de Lempicka coincidieron con el periodo más agitado de su vida. En la década de los 20 ganó notoriedad por hacer de las mujeres las protagonistas de las obras. Al principio, se interesó en retratar los vínculos entre hermanas. Fue una de las pintoras clave para popularizar a las diseñadoras que se opusieron al uso del corset.

En su estilo también destacó su fascinación por las mujeres músicas. En estas obras incorporó algunos elementos del cubismo. Esa fue una de las razones por las que se le apodó «la baronesa con el pincel».

Importancia del arte lésbico en la trayectoria de la pintora

A la par, Tamara de Lempicka estuvo de boca en boca por sus pinturas lésbicas. El encanto por retratar a las mujeres desde relaciones, supuestamente, no convencionales empezó durante su estadía en Alemania.

“Two girlfriends” (1924), acuarela / Pintura: Tamara de Lempicka

Además de la temática, la relevancia de obras como “Perspective” (1923) y “Two girlfriends” (1924) marcó su etapa de transición como artista. Antes de dichas pinturas tenía una influencia más cercana al Renacimiento, periodo del que aprendió durante sus viajes a Italia en la niñez.

“Perspective” (1923), óleo sobre lienzo / Pintura: Tamara de Lempicka

Sin embargo, empezó a marcar distancia y tuvo una mayor inclinación por las innovaciones que ofrecía la fotografía. Los cuestionamientos a la heterosexualidad fueron un souvenir que se llevó de París. MIRA ESTAS PINTURAS CON UNA PAREJA LÉSBICA COMO PROTAGONISTA.

“Group of Four Nudes” (1925), óleo sobre lienzo / Pintura: Tamara de Lempicka

¿Ya conocías las pinturas lésbicas de Tamara de Lempicka?

Con información de Dazed, Art in Context, Daily Art Magazine, The Guardian y LA Times