Cómo tuve sexo con personas que hacían cristal

El 'chemsex' es una práctica cada vez más común entre los hombres gay. / Foto: Tetu

En varias ocasiones tuve sexo con personas que abusaban del cristal, pero en lugar de asustarme o huir así fue como lidié con ellas.

Me gusta el sexo, no tendría por qué negarlo, y por ello me he permitido experimentarlo de muchas maneras. Por eso en varias ocasiones el cristal ha tocado a mi puerta, pero lidié con él sin golpearlo con mis prejuicios contra las personas que lo ocupaban.

Muchos hombres gays utilizan el cristal como recreativo durante el sexo. / Foto: BBC

El llamado ‘chemsex‘ puede sonar aterrador. Mucho se ha hablado de lo nociva y adictiva que puede ser la metanfetamina (cristal o crystal meth). Sin embargo, verlo de primera mano te da una perspectiva más real y completa sobre un problema complejo que no se debe tratar a través del miedo.

Una no es ninguna

Recuerdo perfecto la primera y única vez que probé el cristal. Era una mañana de domingo y yo me había quedado en casa de un amigo después de una salvaje noche de antro. Por primera vez en mucho tiempo me había mantenido sobrio, así que me disponía a dirigirme a casa sin cruda alguna. Pero de pronto saltó una notificación en mi celular y un ‘¿Buscas sexo? Somos 4’ en Grindr me indicó que mis planes esa mañana serían otros.

Llegué a un bonito departamento en la colonia Narvarte. Estaba bien iluminado y nada parecía estar fuera de su sitio. Excepto, claro, por las tres personas desnudas que se encontraban en la sala y un montón de pipas y bolsas de plástico que abarrotaban la mesita de centro de la sala.

Eran otros tiempos y yo jamás había escuchado del cristal. Así que cuando el más grande me pasó la pipa, yo simplemente la tomé y aspiré con fuerza. Una amarga sensación recorrió mi garganta unos segundos hasta que liberé el humo de mis pulmones. Al inicio me sentí un poco mareado, pero poco a poco comencé a sentirme emocionado sin razón alguna. Me olvidé del sexo y empecé a hablar y a hablar. Mis palabras se arremolinaban unas sobre otras. Sabía que había personas de rodillas frente a mí, pero con el cristal encima no podía prestar atención, tenía tanta energía por dentro que hubiera podido explotar.

El tiempo pasó volando, y aunque el sol estaba por esconderse yo seguía hablando sin parar. De pronto, un nuevo compañero que no había visto en toda la reunión se nos unió de la nada. El recién llegado nos informó que era hora de irnos, pues esperaba visitas. Más tarde descubrí que él era el dueño del departamento y que no nos había acompañado porque sufría del ‘bajón’.

Todo lo que sube tiene que bajar

Llegué un poco decepcionado a casa, pues aunque había compartido con otras personas una experiencia agradable, realmente no había tenido mucho sexo. De pronto me percaté de que eran casi las 10 p. m. y yo no había comido nada en todo el día, pero curiosamente no tenía hambre. Traté de calentarme algo, pero solo el olor de los alimentos me provocó severas náuseas. Me dispuse entonces a dormir, pero por más que lo intenté no pude quitarme una sensación de intranquilidad que me invadía cada que cerraba los ojos. ¿Era esto el cristal?

Después de la diversión y el sexo, el cristal produce una sensación de malestar conocido como ‘bajón’. / Foto: Washington Blade

Al siguiente día pude descansar un par de horas. Por desgracia, cuando desperté sentí como si toda la energía de mi cuerpo me hubiera abandonado. Tenía náuseas pero a la vez nada de fuerza para levantarme de la cama. Era una sensación horrible, como si estuviera a un segundo de que alguien me declarara muerto. No recuerdo por cuánto tiempo estuve así, pero cuando al fin pude moverme, la noche me había alcanzado de nuevo.

Tiempo después descubrí que a eso le llamaban ‘bajón’, y eran los efectos secundarios de mantenerse activo por tanto tiempo y no comer. De lo único que estaba seguro después de aquel día era de que no quería volverme a sentir así en toda mi vida.

Mi experiencia a lo lejos

A pesar de mi horrible experiencia, no me alejé del sexo con cristal. Simplemente dejé que otros lo consumieran, pero cuando era mi turno de aspirar solo negaba con la cabeza, tratando de poner un gesto amable. Así fue como tuve incontables orgías a medianoche con personas que aspiraban cristal mientras esperaban que los partieras en dos, sobre la cama de un hotel de tercera clase.

En las orgías gays es común el consumo de cristal entre los asistentes. / Foto: El País

Mis experiencias no fueron malas, muchas veces me encontraba como el único activo con la sobriedad necesaria para penetrar a cinco pasivos, a quienes malabareaba durante horas, uno tras otro, con bastante satisfacción. No obstante, muchas otras tuve que lidiar con personas que parecían no reconocer mi presencia, que por más que ejerciera presión entre sus piernas, estaban inmersos en el viaje del cristal y ni siquiera notaban cuando mi esperma les llenaba las entrañas.

Hechos, personas, sexo y cristal

Jamás usé condón, o porque mis acompañantes así lo pedían o porque la PREP me hacía sentir lo suficientemente poderoso para omitir cualquier protección. Y aunque nunca me transmitieron nada, sé que fue por suerte y no porque estuviera fuera de peligro.

Al final, el cristal es sumamente peligroso. Además de ser muy adictivo, puede provocar daño permanente en los vasos sanguíneos del corazón y del cerebro, presión alta, infartos, derrame cerebral, daño renal o pulmonar, depresión, psicosis, epilepsia y finalmente la muerte.

El cristal es sumamente adictivo y debe su tratamiento debe ser tratado como cualquier rehabilitación de drogas. / Foto: Código Nuevo

En muchos de los chicos con los que tuve sexo, se podían notar también signos de desnutrición y acné, que son señales de uso excesivo de esta droga. Pero lo que más me llamó la atención del caso, fue reconocer la soledad en la cara de todas estas personas, a las que jamás iba a poder acompañar o aliviar aunque estuviera sobre ellos penetrándolos por algunas cuantas horas, pues estaban en un universo distinto hecho de cristal.

Las personas adictas al cristal necesitan ayuda, no ser juzgadas por tener sexo con esta droga.

Con información de Drug Abuse

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