Clubes sexuales operan ‘a puerta cerrada’ en CDMX

Foto: Ecce Films

A pesar de las recomendaciones hechas durante la pandemia y de lo que sugieren sus redes sociales, algunos clubes sexuales en CDMX siguen abiertos.

Hace unas semanas, Homosensual informó que algunos clubes sexuales de CDMX seguían abiertos. Por supuesto, hubo todo tipo de reacciones. Mientras que algunos negaron completamente que esto fuera cierto, otros negocios eventualmente cerraron sus puertas durante los meses de marzo y abril. Sin embargo, este ‘cerraron sus puertas’ fue sólo una fachada para seguir operando de manera clandestina.

El inicio de la investigación

Cuando le dije a mi editora que algunos clubes sexuales seguían operando, ella me recomendó que antes de escribir algo así debería tener pruebas para sustentarlo. Entonces me dirigí a Twitter para sacar screenshots de los tweets que lo confirmaban y comprobárselo. No obstante, para mi sorpresa, todas las cuentas oficiales de estos clubes sexuales de CDMX aparentaban seguir las reglas: todos decían estar cerrados hasta nuevo aviso.

Foto: Twitter

Pero había algo que no cuadraba. Estos lugares que operan sin ningún tipo de regulación y que promueven prácticas sexuales de riesgo no son exactamente el tipo de sitios que seguirían obedientemente la orden de cerrar hasta nuevo aviso. Después de todo, si no están regulados, ¿quién podría llamarles la atención o sancionarlos?

Foto: Twitter

Entonces hice lo que cualquier persona en mi lugar haría en esta situación: me metí a un grupo de WhatsApp que uno de estos clubes sexuales promovía en su cuenta de Twitter. Si estaban abiertos, seguramente lo descubriría a través de este canal un poco más privado. Y fue así como comprobé que mis instintos estaban en lo correcto. Al menos uno de estos lugares sigue operando ‘a puerta cerrada’. POLICÍA INTERRUMPE ORGÍA GAY EN PLENA CUARENTENA.

Foto: Twitter

Mi primera vez

Si me preguntan por qué la gente va a estos lugares, honestamente no sabría cómo responderles. La respuesta más obvia es que todo se trata de calentura, pero creo que es más complejo que eso. En mi experiencia personal, visité varios de estos lugares mientras atravesaba una severa depresión en la que los encuentros casuales eran lo único que me ayudaba a sentir otra cosa que no fuera indiferencia. El riesgo de ir a estos sitios sin saber qué puede pasarte o qué pueden hacerte, entrar y ver a otra gente como tú, que sólo quiere tener sexo de la manera menos humana posible, es una idea bastante seductora.

Al ser gay aceptas que nunca tendrás una educación sexual que no sea a través de amigos o el porno. Como gays, el porno termina convirtiéndose en nuestro referente cada vez que tenemos sexo. Y estos clubes sexuales son el mejor set para dar rienda suelta a nuestras fantasías. De alguna manera, estos lugares se convierten en el punto medio entre la realidad y la ficción. Es tan simple como cruzar la calle, tocar la puerta y entrar. Narnia se queda corta.

La primera vez que lo haces tratas de fingir que es algo que haces todos los días, pero cuando te entregan una bolsa de plástico y te piden tu nombre para registrarte en la lista, tu inexperiencia te delata. No sabes exactamente qué hacer con la bolsa y tampoco si debes decir tu nombre real o inventarte uno nuevo. La situación se complica cuando te empiezas a quitar la ropa y al menos cinco personas te escanean para decidir si vales la pena. Esto no es el gimnasio, donde las miradas son discretas, casi inexistentes. Aquí no hay pena ni pudor alguno. ESTAS SON LAS 5 ITS MÁS COMUNES EN HOMBRES PASIVOS.

«Este grupo no es para muertos y cosas de esas».

Lo primero que me recibe en el grupo de WhatsApp es una imagen de alguien hospitalizado. Okay. No es exactamente lo que vine a buscar, pero es algo. Al parecer, alguien comentaba qué te pasaba si te internaban por COVID-19. El resto de los participantes del grupo no lo tomó nada bien.

Foto: WhatsApp
Foto: WhatsApp

Al día de hoy, se han registrado 4477 muertes en México, número que muchos disputan y dicen es mucho mayor. En el mundo, existen más de 4 millones de casos y más de 300 mil defunciones. Aunque es entendible que todos deseamos escapar de la muerte y de la realidad, hacerlo se torna muy peligroso. Este es el engaño de los medios de comunicación digitales: por más que nos hagan creer que todo es posible, la realidad sigue allá afuera. Y en algún punto tendremos que enfrentarla.

Las reglas del juego

Conforme camino por este lugar, las luces neón iluminan lo que tienen que iluminar. La planta baja de la casa está vacía. Hay vasos de plástico tirados en cada rincón y la televisión de la sala pasa una película porno que nadie ve. En la recepción que se encuentra instalada en la cocina, dos amigos platican totalmente indiferentes al ruido que proviene del primer piso. Si te acercas a ellos pueden ofrecerte algo de beber, frituras o poppers.

Conforme subes la escalera, los ruidos se hacen más evidentes. En la barandilla, a veces puedes pasar por una segunda inspección visual de otros asistentes dependiendo de la afluencia. Aunque no lo parezca, estar casi desnudos también permite juzgar a las personas por algo más que su físico. Hay algunos invitados a esta ‘fiesta’ que se ríen de aquellos que no usan Calvin Klein o PUMA. Parece impresionante, pero incluso desvestidos hemos desarrollado códigos para mantener las clases sociales y la discriminación.

En este lugar hay varios cuartos y un baño. El baño no sirve y por ende, no hay agua. Si ocurre un accidente, ¿cómo lo resolverían? Y no me refiero solo al tipo de accidentes que existen cuando tienes sexo, sino a aquellos que requieren de un botiquín o primeros auxilios. La mayoría de los cuartos tienen muebles viejos. ¿Los limpiarán? Eso es lo que menos importa. La oscuridad ayuda a olvidar esos detalles: si no se ve, no existe, ¿cierto?

En algunos sillones y sofás hay personas totalmente idas ya sea por el alcohol o por las demás drogas que se comparten en el lugar. Algunos hombres mayores se aprovechan de estas personas para tocarlas y en otros casos, realizar alguna actividad sexual con ellos. Un simple murmuro es signo de consentimiento para ellos. Todos lo vemos, pero no decimos nada. Esa es la regla de estos lugares: ver, oír, jugar y callar. ALERTAN SOBRE POSIBLE AUMENTO DE CASOS DE VIH DURANTE LA PANDEMIA.

«Morirá quien deba y ya».

Conforme sigo la conversación es evidente la falta de empatía en el grupo de WhatsApp. Incluso para los más despreocupados, algunos comentarios son demasiado alejados de la realidad para digerir. Varios miembros se molestan si tu intervención no viene acompañada de nudes, packs o videos porno. ¿Es posible tener una conversación en este lugar?

Foto: WhatsApp

Aquellos que incumplen las reglas acordadas por el contexto del grupo tienen que disculparse de inmediato y justificar su error. «También me encanta la verga y las nalgas», dice el que trajo el tema de los coronavirus a la conversación. Como si eso fuera algo malo, algo prohibido. Aquí dentro, tal y como sucede en los espacios físicos de estos clubes sexuales de CDMX, lo prohibido es permitido y lo aceptado es censurado.

Finalmente, alguien hace la pregunta que buscaba:

Foto: WhatsApp

El chico que pregunta no obtiene respuesta. Y, casi cinco horas después, alguien más pregunta:

Foto: WhatsApp

No es hasta el día siguiente que alguien más les contesta lo siguiente:

Foto: WhatsApp

Cuarto oscuro

Todos estos clubes sexuales de CDMX tienen un cuarto oscuro, la recámara con más afluencia de toda la casa. Para quienes nunca hayan entrado a uno, este no tiene luz en absoluto. Caminas agarrándote de la pared y tropezándote con los cuerpos que encuentras ahí. Sabes que un espacio está ocupado por los gemidos que alguien emite o por las manos que alcanzan a tocarte. Si decides interactuar con alguien, sólo te arrepientes o te felicitas hasta que ambos salen de ahí y se ven las caras.

Yo me quedaba cerca de la entrada para que cada vez que alguien cruzara el marco de la puerta, alcanzara a vislumbrar qué sucedía ahí. Muchos hacían lo mismo. Otros reaccionaban distinto, como vampiros que retroceden a las sombras ante cualquier indicio de luz. Aunque parte de mí los admiraba por lo aventureros que eran, otra parte de mí se preguntaba si no les preocupaba enfermarse o contagiarse de algo. Si bien algunos usaban el condón que regalaban con el cover, la mayoría prefería el bareback.

En este punto puedes decides si quieres seguir ahí o irte. Todo depende de tu calentura. Pero conforme te vistes, la sensación de realidad comienza a inundarte. Los presentes ya no se atreven a verte a la cara y si te cruzas con alguien a la salida, sólo saludas con un rápido movimiento de cabeza y tratas de integrarte a la multitud lo más rápido posible. Las luces y la gente que camina en la calle te hacen pensar que lo que sea que pasó ahí se quedará en ese lugar. Escondido, olvidado, encerrado. RAZONES DE LA GENTE PARA NO HACERSE LA PRUEBA DEL VIH.

Crear conciencia

Cuando me uní a este grupo de WhatsApp había siete enlaces a siete grupos distintos organizados por uno de estos clubes sexuales en CDMX. Ese día intenté meterme a los cinco primeros sin éxito alguno: todos estaban llenos. Fue el sexto link el que me permitió entrar a este pequeño mundo. La gente entra, ve y sale constantemente. Hay más de 100 participantes en cada uno de estos enlaces. Hoy, cuando vuelvo a buscar los links, el tweet que los contiene ya no existe.

Foto: WhatsApp
Foto: WhatsApp
Foto: WhatsApp

Es muy probable que estos lugares sigan abiertos sin importar cuántas denuncias en redes sociales existan o cuántas recomendaciones se den en el marco de la pandemia. Si el riesgo de contraer alguna ITS o VIH no alejó a las personas de estas prácticas en su momento, los coronavirus no serán una razón suficiente para crear conciencia. CORONAVIRUS Y VIH EN LA CLÍNICA CONDESA.

En estos mundos no importan los números, las estadísticas o las muertes. Visitar estos clubes sexuales es una de las experiencias que te hacen sentir más vivo por lo vulnerable que te vuelves. El mínimo error o accidente y de ser un simple espectador, pasas a convertirte en un número, una estadística. O bien, en el peor de los casos, en otra muerte innecesaria.

¿Has asistido a clubes sexuales en CDMX? Cuéntanos tu experiencia.

error: Alert: Ya te vimos pillín, mejor comparte.