4 cosas que aprendí a valorar siendo pasivo

Aprendí a valorar todo lo que un paso tiene que pasar. / Foto: Kim Tracey Photograph

Ser pasivo no es fácil. Es sencillo juzgarlo cuando lo ves desde afuera, pero cuando te toca estar ahí vaya que lo aprendes a valorar.

Nunca supe valorar lo suficiente a los pasivos. Para mí era fácil llegar y hacer lo mío. A veces había que tener un poco de paciencia, pero en general tener sexo no parecía ser ninguna ciencia. Qué equivocado estaba.

El día que me tocó estar ahí, supe lo malagradecido que había sido con mis pasivos. Hoy, con un poco más de experiencia y conocimientos, trataré de explicar las 4 cosas que aprendí a valorar de los pasivos, después de haber experimentado la situación por mi cuenta.

1. Que desafían a la física

Espero no ser muy explícito con esto, pero el ano está acostumbrado a expulsar. Cuando tratas de meter algo en él, obviamente hay resistencia. Mucho se ha hablado de la paciencia y la lubricación, pero incluso con estos elementos en cuenta, tener sexo anal puede ser peligroso.

Existen personas que naturalmente poseen un esfínter más estrecho que otros. Por eso la tarea de ser pasivo les puede resultar complicada, aun con una correcta lubricación.

Investigando, descubrí que incluso existen casos de personas que son tan estrechas que deben someterse a una esfinterotomía. Sí, esto existe. Es una cirugía para relajar las paredes del ano. Sin embargo, esto no es muy recomendable, pues puede causar daños en el intestino y diarreas crónicas muy severas.

El punto es que no hay que presionar al pasivo, va a entrar cuando y como tenga que entrar. Hay que valorar que los pasivos desafían la propia física de sus cuerpos para compartir un momento de placer contigo.

2. Se exponen a numerosos riesgos de salud

El dolor es lo de menos, los músculos se relajan y el cuerpo se acostumbra. Lo peligroso son todas las consecuencias negativas que tener relaciones anales receptivas (o sea ser pasivo) puede tener en la salud.

Para empezar, el tejido en el ano es muy sensible y muy propenso a lastimarse. Cuando esto ocurre, sucede una fisura anal. Estas son muy comunes y aunque pueden sangrar y doler bastante, por lo regular se curan de entre 3 a 5 días. Sin embargo, si la lesión no se cierra en menos de 8 semanas, puede que se trate de una lesión crónica y es necesario un tratamiento mucho más complicado. Lo último por lo regular ocurre cuando no se deja sanar un lesión previa, así que si el pasivo dice que no se siente bien, es porque quizá necesite tiempo para sanar.

Los pasivos también se exponen a sufrir una perforación en el colón. Aunque es poco común, un gran porcentaje de los casos confirmados son causados por mala prácticas durante el sexo anal. Este padecimiento solo se arregla con intervención quirúrgica y puede ser riesgosa.

Por último, son más vulnerables en contraer VIH, pues está comprobado que los activos reducen su riesgo en un 86% en comparación con los pasivos. Así que la próxima, aprende a valorar un poco más los riesgos que corren los pasivos.

3. Hacen hasta lo imposible por estar limpios

La limpieza es algo con lo que los activos solemos ser muy estrictos, pero cuando estás del lado del pasivo te das cuenta de que cumplir con esta tarea puede complicarse mucho.

Es fácil controlar cómo nos presentamos desde el exterior, ¿pero cómo asegurarnos de que por dentro estemos limpios? Yo empecé dejando de comer los días que sabía que tendría sexo, lo que me causaba mareos constantes durante el acto e incluso provocó que en una ocasión se me bajara la presión. Cero recomendable.

Muchos optan por usar duchas anales, pero como en todo hay riesgos. Como efectos secundario, estos artefactos pueden dañar severamente la membrana del recto y causar severas diarreas.

Lo que mejor me ha funcionado es mantener una dieta alta en fibra y complementarlo con suplementos que también contengan fibra o que estén diseñados para fortalecer la flora intestinal.

No obstante, si tu pasivo alguna vez tiene un accidente, no enfurezcas y recuerda que es imposible controlar el 100% de las reacciones de nuestro cuerpo. Hay que valorarlo, no es que no lo haya intentado.

4. Viven con un estigma social horrible

Cuando mis amigos me conocían como activo, jamás hicieron comentario alguno respecto a mis actividades sexuales. No fue sino hasta que les quedó claro que en mi nueva relación estaba siendo pasivo, que los chistes comenzaron a llegar.

Al principio son comentarios inocentes, pero la cosa escala muy rápido. Y de pronto te encuentras siendo objeto de una innumerable cantidad de chistes ofendiendo tu integridad y asumiendo actitudes de ti que no son reales. Incluso otro hombre gay, cuando descubrió que ahora era pasivo comentó: «Ay, pensé que eras hombrecito».

Este tipo de comentarios definitivamente deben acabar, pero mientras luchamos con la desinformación de la gente, recuerda que los pasivos viven con este estigma todos los días, aprende a valorarlos.

¿Qué otras situaciones crees que los activos no saben valorar de los pasivos?

Con información de San Francisco Aids Foundation, Heathline, Huff Post, Mayo Clinic, Drugs.com y VIH My Life