Apertura a personas LGBTQ+ podría convertir a México en potencia

Comunidad LGBTQ+ marcha en Ciudad de México / Foto: Criterio Noticias

¿Alguna vez te habías puesto a pensar que la apertura hacia las personas LGBTQ+ podría impulsar la economía de los países, y en particular la de México?

De acuerdo con el investigador del Tec de Monterrey, Cristian Granados, la apertura hacia las personas LGBTQ+ es uno de los factores que influyen en la competitividad de los países. Y en ese sentido, México tiene mucho por mejorar.

En un artículo publicado en la revista Forbes, el académico analiza el rol de la tolerancia hacia la comunidad LGBTQ+ en la capacidad de un territorio para atraer talento y empresas. Sus conclusiones resultan ilustradoras sobre la importancia de abrirse a nuevas ideas, pero también a «las diversas formas de ver y vivir la vida». Entre ellas, por supuesto, la diversidad sexual.

La «clase creativa»

¿Qué tiene que ver la apertura hacia las personas LGBTQ+ con la competitividad de un país como México? Para responder a esta pregunta, el autor explica los conceptos de «economía del conocimiento» y «clase creativa».

Granados explica que, tradicionalmente, las empresas solían asentarse en lugares que otorgaran incentivos fiscales. También buscaban regiones con infraestructura como medios de comunicación o con la presencia de otras empresas necesarias para su cadena de producción. Por ello, los lugares que cumplían con estas características eran los más competitivos.

Cristian Granados. profesor e investigador del Tec de Monterrey / Foto: Twitter @crisgranadoss

En contraste, en la llamada «economía del conocimiento», las empresas más bien se instalan en los lugares donde está el talento que requieren. Esto se debe a que las compañías dedicadas al diseño o la innovación tecnológica necesitan de personas capaces de solucionar cierto tipo de problemas o crear contenidos. A este tipo de trabajadores se les denomina «clase creativa».

Así, en la «economía del conocimiento»., los lugares más competitivos con aquellos donde se localiza la «clase creativa». Y resulta que esta clase suele ubicarse en los lugares donde hay más apertura y tolerancia hacia las personas LGBTQ+, como Ciudad de México.

Tolerancia atrae a creadores

De acuerdo con Granados, en la economía del conocimiento hay dos factores que determinan la competitividad de un territorio. Citando estudios del Martin Prosperity Institute de Suecia y del economista Richard Florida, menciona que el primero son las amenidades culturales y sociales. Esto se debe a que la clase creativa busca instalarse en lugares con oferta cultural como museos, teatro, cine y música, entre otras actividades.

Por otro lado, el segundo factor es «la tolerancia y apertura hacia la comunidad homosexual». De acuerdo con el autor:

«Aquellas zonas que más aceptan a la comunidad homosexual, suelen ser zonas donde se concentran las empresas creativas y tecnológicas, y donde también se concentra la clase creativa».

Marcha de la comunidad LGBTQ+ en Seattle incluye a trabajadores de la industria tecnológica / Foto: GeekWire

Así ocurre, por ejemplo, en San Francisco, Seattle o Nueva York. En el caso de México, la capital es el lugar del país con mayor aceptación hacia las personas LGBTQ+. En Ciudad de México está permitido el matrimonio igualitario. También se permite la reasignación de identidad de género en los documentos oficiales mediante un trámite administrativo. Además, las familias homoparentales pueden registrar a sus hijos. Entonces, no es casualidad que la capital también sea la entidad más competitiva del país.

La conclusión de Granados es que aunque la comunidad LGBTQ+ no atrae inversiones en sí misma, la tolerancia a la diversidad sí:

«En pocas palabras, la industria innovadora se concentra donde está la clase creativa. Y la clase creativa decide asentarse ahí porque es una zona tolerante, no sólo hacia la comunidad LGBTQ+, sino también a las ideas que retan lo establecido».

Tarea pendiente en México

En el caso de México, queda mucho por avanzar en la aceptación a las personas LGBTQ+. Granados destaca que de acuerdo con el estudio Apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo en América Latina, sólo 37.8 por ciento de los mexicanos están de acuerdo con las uniones entre personas del mismo sexo.

Por otro lado, de acuerdo con el Índice de Competitividad 2020, la mayor concentración de clase creativa en México se encuentra en la capital y en Querétaro. Mientras que, en contraste, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala, Guerrero e Hidalgo son los menos competitivos y los que menos avances legislativos registran en cuanto a tolerancia hacia la comunidad LGBTQ+.

Ojalá que los encargados de elaborar las leyes y las políticas públicas se den cuenta de que la aceptación de las personas LGBTQ+ podría convertir a México en una potencia de la «economía del conocimiento».

Con información de Forbes

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