Prácticas de madres lesbianas que ponen en riesgo a sus familias

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Madres lesbianas con sus dos pequeños / Foto: Oveja Rosa

 A veces, algunas madres lesbianas toman ciertas decisiones que podrían poner en riesgo a sus familias. Descubre cuáles son y procura evitarlos.

Existen algunas prácticas comunes entre algunas madres lesbianas que buscan proteger a sus familias, pero que también podrían ponerlas en riesgo. Y es que ser lencha y decidir ser madre en México es un acto de valentía. Las leyes en nuestro país no garantizan un trato equitativo para las familias de mamás lesbianas en todos los estados. Así pues, mientras que en CDMX una pareja conformada por dos mujeres puede casarse, registrar a sus hijos o hijas sin errores, y llevar una vida digna con acceso al ejercicio de sus derechos, en Veracruz —por ejemplo— no es posible.

Esta situación genera que algunas madres lesbianas busquen alternativas para resguardar a sus familias, ¡pero ojo! A veces estas acciones, lejos de resultar favorables, podrían ser una desventaja o complicar las cosas para ellas. Aquí puedes encontrar algunos ejemplos de prácticas frecuentes en madres lesbianas que podrían dañar más que beneficiar a tu familia.

Errores de nombre y actas de telenovela

Dado que en varios estados el matrimonio igualitario no existe, algunas madres lesbianas deciden pedir a un familiar varón de la no gestante —un hermano o primo— que registre a la criatura para que tenga el apellido de las dos. Esto no solo no le da ningún derecho a la madre no gestante, que termina relegada al papel legal y filial de tía de su bebé, sino que invisibiliza a las familias lesbomaternales en general. Esto porque el estado se queda con el registro de una persona con padre y madre aparentemente heterosexuales. MIRA EN QUÉ ESTADOS DE LA REPÚBLICA MEXICANA SÍ PUEDES CASARTE Y EN CUÁLES NO.

Acta de nacimiento / Foto: El Universal

¡Y todavía se pone peor! En caso de separarse, la madre no gestante —o la supuesta tía— no tiene derecho alguno para ver a su peque. Además, tampoco hay forma de obligarla a pagar una pensión. Esto hace que muchas madres lesbianas recurran al hombre que aparece en el acta de nacimiento para conseguirla, ¡todo un drama de telenovela! Además, da credibilidad a todo aquello de lo que nos acusa la derecha: que «nuestras familias no son serias», que «son una burla» y que «jugamos a ‘la casita’». CONOCE A LOS TRILLIZOS DE ESTA PAREJA DE LESBIANAS.

No se informan sobre opciones de registro y reconocimiento

En otros casos, algunas madres lesbianas pueden decidir usar el apellido de la madre no gestante como segundo nombre y los apellidos de la mamá gestante, que aparece sola en el registro. Por ejemplo, el hijo de Susi Sosa y Carmen García Sánchez sería Ramón Sosa García Sánchez. La lógica detrás de esto es la esperanza de que, cuando sea adulto, Ramón pueda cambiar su nombre y reivindicar Sosa como su apellido.

Sin embargo, ha sucedido en algunas ocasiones que las madres logran un reconocimiento, pero en el trámite no pueden cambiar o quitar el segundo nombre de su bebé. Esto da por resultado un Ramón Sosa Sosa García o un Ramón Sosa García Sosa. No es el fin del mundo, pero sí es un tanto incómodo. Por eso es importante informarse de las opciones para registros y reconocimientos desde antes de que nazca una nueva persona. MIRA CÓMO ESTAS MAMÁS LESBIANAS LE DIERON ‘EN LA MADRE’ AL GOBIERNO DE JALISCO.

No evaluar bien a quién elegir de donante

Hay muchos tipos de familias diferentes y todas son respetables. Ahora bien, es importante que tú puedas elegir el tipo de familia que deseas tener. Algunas parejas de lesbianas sueñan con ser las únicas involucradas en la crianza de sus hijos o hijas y, a la hora de concebir un bebé, no conocen bien sus opciones o se van por lo más sencillo —que es un donante conocido— sin evaluar los riesgos que la opción conlleva. Por ello, esta es otra de las prácticas comunes de madres lesbianas que podrían poner en riesgo a sus familias.

Familia lesbomaternal en la playa / Foto: Revista Haroldo (Oriana Eliçabe)

A veces se deciden por un amigo o conocido de ambas, o un familiar cercano a la no gestante que se va involucrando poco a poco en la crianza. Luego termina coparentando con las madres, desplazando social y a veces legalmentea la mamá no gestante. Son hombres que olvidan su papel como donante y se convierten en padre aunque una o ambas madres se opongan.

Elegir al mejor amigo gay

Decidirte por tu mejor amigo gay es otra de las prácticas frecuentes de madres lesbianas que podrían poner en riesgo a sus familias. En alguna ocasión, por ejemplo, conocí a una pareja que pidió al mejor amigo gay que fuera donante. Al nacer la niña, la familia de la mamá gestante la convenció de registrarla con los apellidos de él. Ya entradas en gastos, a la hora del bautizo, le pidieron al padre biológico que estuviera presente y la madre no gestante quedó apenas como madrina.

La familia extensa de la mamá gestante invitaba siempre al donante porque «era el papá de la niña». Con el tiempo, la mamá no gestante se sintió excluida y terminó la relación. Como era de esperarse, la mamá gestante no permitió a su ex ver a la niña, pero tampoco pudo exigirle una pensión. Para colmo, el amigo, sin deberla ni temerla, se encontró de pronto con responsabilidades parentales que no había previsto.

También se han dado situaciones en las que, aunque una pareja ha registrado o reconocido a sus hijos e hijas con los apellidos de ambas mamás, pasados algunos años, el donante decide reclamar sus derechos bajo la justificación de que «la sangre llama», argumentando que quiere reencontrarse con su posible heredero.

No registrar a sus hijos con apellidos de las dos

Cuando las parejas de madres lesbianas no registran a sus pequeños con apellidos de las dos —ya sea por descuido, legislaciones complicadas o malas decisiones—, no es raro que involucren al donante para que sea él quien ejerza derechos parentales y le quite oportunidades a la madre no gestante. DESCUBRE SI DEBES DECIRLE A LA MAESTRA QUE TU HIJO TIENE DOS MAMÁS LESBIANAS.

Peor aún es cuando la madre gestante, molesta tras la separación, acude al donante para que reclame a su hijo o hija y le quite los derechos adquiridos, mediante registro o reconocimiento, a la mamá no gestante. Lo terrible es que esto es como escupir al cielo y esperar que no les caiga en la cara, ya que afecta a todas las familias lesbomaternales al crear precedentes que nos dejan frágiles y vulnerables. Una vez que la madre no gestante aparece en el acta, se va a quedar allí toda la vida. No es quitapón y no son enchiladas.

Las leyes de México aún no garantizan un trato equitativo para mamás lesbianas y sus familias. / Foto: Revista Haroldo (Oriana Eliçabe)

¿Qué otras acciones podrían poner en riesgo a las familias de madres lesbianas?

Por último, pero no menos frecuente, es el caso de aquellas que para evitarse estos malos entendidos proponen al donante que renuncie al parentesco mediante la firma de un acuerdo, ya sea ante notario o de forma privada en un contrato de donación. Sin embargo, esto podría terminar en complicaciones.

En México, bajo las leyes de la mayoría de los estados, la filiación (parentesco) es irrenunciable. Por ello, un acuerdo entre el donante y la o las madres no lo eximiría de solicitar el reconocimiento de la filiación si se decidiera a hacerlo, debido al vínculo genético que mantendría con el bebé.

Hay que decir también que el contrato y el consentimiento del donante pueden litigarse en juicio, pero la complicación existiría y la representación legal de abogados y seguimiento suelen ser caros.

En este supuesto, dicho acuerdo serviría como prueba de que ese sujeto está biológicamente relacionado al hijo o hija de las lesbianas en cuestión, permitiendo así que pida una prueba de ADN. Lo mejor en estos casos es no dejar pruebas que te vinculen a tu donante.

¿Qué otras prácticas frecuentes de madres lesbianas consideras que podrían poner en riesgo a sus familias?

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