Así es la resistencia lésbica en el EZLN

Te compartimos lo que significa ser lesbiana y parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. / Foto: Veme

Así es ser lesbiana, militante y compañera en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

¿Qué implica ser lesbiana y participar en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)? El levantamiento del 1 de enero de 1994 supuso una serie de cambios en la historia moderna de México. El reconocimiento de Chiapas como un semillero de y para la resistencia fisuró varios ámbitos de la vida pública y privada.

Sin duda, uno de ellos fue el de la sexualidad. La participación y militancia de las mujeres en el EZLN dejaron claro que la lucha feminista no podía ser pensada desde el centro. A través de la ocupación de distintos espacios, las zapatistas abogaron por la legitimación de todas las formas de resistir.

Dentro de los principios políticos de esta organización —que es también un movimiento y una temporalidad histórica disidente— se encuentra la inclusión. Cabe destacar que esta no es pensada bajo los estándares del capital. Desde el zapatismo se plantea una inclusión «en la que quepan todos los mundos». Esta máxima fue la que potenció la imaginación de las sujetas revolucionarias.

Mujeres que aman a otras mujeres en defensa del territorio, la vida y la dignidad

Las apariciones del subcomandante Marcos y la comandanta Ramona no fueron la inauguración de la resistencia lésbica en el EZLN. Ser lesbiana, militante y compañera del Ejército Zapatista de Liberación Nacional es ir en contra de todos los sistemas que forman un supuesto statu quo. Las zapatistas lo manifestaron en 1999: la comunidad LGBT+ «es una existencia organizada».

En el lema «Nunca más un México sin nosotros», las lesbianas zapatistas denuncian las violencias a las que ellas, sus madres y abuelas han estado expuestas: silencio, persecuciones, desprecio, humillaciones, chantajes, insultos y asesinatos.

Las mujeres que aman a otras mujeres también luchan contra el «genocidio de género». / Ilustración: OkDiario

Ser lesbiana, militante, madre, abuela, hija, amante y compañera en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha implicado ser protagonista en la disputa y construcción de las utopías. Esa es una de las premisas que nos llevamos de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. La convocatoria siempre ha estado abierta para las mujeres que amamos a otras mujeres:

«Invitamos a los indígenas, obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, colonos, pequeños propietarios, pequeños comerciantes, jubilados, discapacitados, religiosos y religiosas, científicos, artistas, intelectuales, jóvenes, mujeres, homosexuales, lesbianas, niños y niñas».

El poder de dichas palabras persistió en Una declaración por la vida y las intervenciones en el evento Muchas luchas para vivir, un mismo corazón para luchar. Ser lesbiana y militante del EZLN es combatir el llamado «genocidio de género».

Entrelíneas de La historia de la Vía Láctea

Los pronunciamientos públicos no han sido los únicos espacios en los que la resistencia lésbica ha estado presente. La labor de las comandantas Yolanda y Susana fue un antecedente que a las lesbianas nos hizo defender el potencial de caminar cuerpo a cuerpo con una mujer.

Entender las implicaciones de lo que es ser lesbiana y partícipe del EZLN es problematizar las violencias que entrecruzan las realidades de mujeres racializadas y disidentes sexuales: militarización, racismo, xenofobia y constante negación epistémica.

La resistencia lésbica de las zapatistas es una de las venas de sus estilos literarios. El erotismo es también una de las grandes fiestas en las que las zapatistas que aman a otras mujeres rebeldes exclaman «¡Ya basta!». La historia de la Vía Láctea demuestra que las mujeres zapatistas luchan hombro a hombro con sus compañeros. Pero también lo hacen corazón a corazón con sus compañeras.

Asimismo, ser lesbiana y compañera en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional significa corporizar las palabras que cobijan a nuestras hermanas, amigas, madres y amantes en el Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan:

«Confieso que me asombra y maravilla ver a una mujer levantarse y ver saltar, rotas en pedazos, las instrucciones de su ensamblaje. Es tan hermosa una mujer de pie, que da escalofríos mirarla».

¿Qué otra cosa te gustaría saber sobre ser lesbiana en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)? Escríbenos en los comentarios.

Con información de Mujeres zapatistas y las luchas de género (ITESO, 2017), El zapatismo. De la inclusión en la nación en el que quepan todos los mundos (2004), Pie de Página, La historia de la Vía Láctea, Sexta Declaración de la Selva Lacandona, Una declaración por la vida (primera parte) y Comunicado EZLN junio de 1999