Discriminación soft: Qué es y cómo identificarla

Te contamos qué es la discriminación soft o sutil. / Foto: Freepik

Te platicamos qué es y cómo identificar la discriminación soft LGBT+ (sutil) para poder combatirla.

Cuando hablamos de discriminación LGBT+ muchas veces nos viene a la mente un evento en el que una persona agrede, violenta y rechaza efusivamente a otra por cualquier pretexto (color de piel, nivel socioeconómico, identidad de género u orientación sexual) y como esta conducta no necesita certezas, pues solo se basa en los prejuicios, también existen otras formas de manifestarla, como la discriminación más soft o sutil.

En esta no necesitan agredirte directamente. Se trata de una actitud en la que la persona que te discrimina solo te ignora discretamente o aplica un protocolo con mayor rigor que con los demás. MIRA CÓMO SE VIVE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL CONTRA PERSONAS LGBT+.

¿Qué es la discriminación soft o sutil contra las personas LGBT+?

Pongamos el ejemplo de cuando vas con tu pareja a un restaurante y la persona en la entrada sin más te dice: «No hay mesas disponibles». Tú no tienes forma de saber si es cierto o no. Tampoco puedes saber si te lo dice porque juzgó que ‘personas como tú’ no deben entrar porque ‘dan mala imagen’.

O qué tal cuando vas por la calle y un policía te detiene porque vio que le diste un beso a tu pareja (siendo una pareja LGBT+) y te dice que es una revisión de rutina, que es para tu seguridad y demás cosas que, sin salir de la norma, empiezan a atentar contra tu integridad.

Otro caso puede ser cuando vas al súper, esperas en la caja y ves que con los clientes que van delante de ti la cajera es amable y sonríe (parte de sus protocolos de servicio, supongo). Pero cuando es tu turno —y según ella ‘se te nota lo trans’— te saluda, pero no es cortés. No hay el entusiasmo que notaste con las demás personas. La notas incómoda y es distinta casi al punto de ser grosera, pero no lo es. Solo arroja tus productos lo más rápido que puede para que te vayas de ahí.

Bueno, estos son algunos ejemplos de la que denomino ‘discriminación soft’. Esos son eventos en los que te tratan con una marcada diferencia de las demás personas. Te hacen sentir incómode, pero al final no tienes una evidencia porque la persona jamás te dijo alguna grosería o te negó el servicio. Solo fue más displicente en su atención o bien, por el otro lado, aplicó con mayor rigor un protocolo simplemente porque vio que pareces ser muy LGBT+. CHECA POR QUÉ LAS ‘BROMAS’ EN EL TRABAJO TAMBIÉN SON UNA FORMA DE VIOLENCIA CONTRA LAS PERSONAS LGBT+.

Muchas personas de la comunidad LGBT+ se enfrentan a la discriminación soft en distintos ambientes. / Imagen: Human Rights Watch

¿De dónde proviene este término?

Aprovecho para contarte una de esas experiencias que me tocó vivir y de donde se desprende el término ‘discriminación soft’.

Hace tiempo cuando los controles sanitarios por la pandemia eran más rigurosos, recuerdo que estaba por entrar a una oficina. En el acceso te pedían mostrar tus registros de una app sobre lugares sin COVID-19. No obstante, al yo entrar al lugar las personas de seguridad se enfocaron directamente en mí. Me preguntaron que de dónde venía, con quién iba, por qué estaba ahí y hasta por qué mi app no abría. Todo ello sucediendo mientras pasaban muchas más personas al lugar sin que les revisaran con tanto rigor.

En ese momento me sentí acosada, como si fuera una especie de delincuente que habían atrapado en flagrancia. Y me preguntaba por qué a mí me habían tratado así, si no había hecho nada malo. Fue en ese momento que me di cuenta de que la respuesta estaba en que soy diferente, soy una chava trans muy alta y sólo eso bastó para que me trataran así.

En su momento creí que no tenía caso denunciar el evento porque nunca me dijeron alguna grosería o me faltaron al respeto. Pero el acto en sí fue discriminación, de esa que opera en el límite de lo correcto, pero que se siente como cualquier otra y afecta como tal.

¿Qué puedo hacer si he experimentado discriminación soft?

Y hasta este punto tal vez piensas: «¿Y entonces qué se puede hacer con estos casos?». Es muy difícil tener una evidencia y no podemos probar qué sucedió.

Mi respuesta es simple. Necesitamos hablar del tema, evitar que se siga normalizando ese trato diferenciado y generar conciencia de que solo se pide un trato igualitario. Somos personas que hacemos uso de algún servicio tanto público como privado y al pagar por él (ya sea su costo o a través de un impuesto) tenemos los mismos derechos que los demás.

La fórmula es sencilla: «Mismos costos, misma atención. Mismos impuestos, mismos derechos».

Así que te exhorto a que pongamos atención a estos eventos y los comentemos. Hoy casi no se habla del tema, pero quién sabe, tal vez sea más común de lo que creemos y en nuestras manos está el cambiarlo. ENTÉRATE DE QUE SOLO SE DENUNCIAN EL 10% DE LOS CASOS DE DISCRIMINACIÓN.

Si has vivido este tipo de discriminación, no dudes en visibilizarla para generar conciencia.