Musas de Metal, organización comprometida con la inclusión

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Musas de Metal es una organización incluyente. / Foto: Facebook (Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay)

Musas de Metal es una organización que parte del principio de la inclusión de todas las letras del colectivo LGBT+.

Para hablar de una genealogía del movimiento LGBT+ en México es primordial recordar la trayectoria de Musas de Metal. Tal y como se expresa en su sitio web, Musas de Metal «es una organización de la sociedad civil mexicana incluyente». Fue fundada en 1995 por Pol Martínez Peredo e Irma Magalli Piña Bedolla.

A lo largo de 26 años, la organización ha brindado un espacio para quienes buscan sentirse segures, escuchades y acompañades. La única causa que ha interrumpido las reuniones de Musas de Metal es la pandemia por la COVID-19. «Cuando la fundamos quisimos que la posibilidad estuviera abierta para quien lo necesitara», asegura Pol en entrevista exclusiva con Homosensual.

¿Qué ocurría en México cuando Pol y Magalli fundaron Musas de Metal?

En reiteradas ocasiones, Musas de Metal ha sido una organización criticada por «no asumir lo lésbico como algo especial». Sin embargo, Pol afirma que desde un principio gran parte de su trabajo ha contribuido a la visibilidad de las experiencias lésbicas. «Siempre hemos hablado del amor entre mujeres», asegura.

Sin duda, sería imposible pensar una historia del lesbianismo político sin Musas de Metal. Cuando Pol y Magalli optaron por fundar esta organización, la rebeldía lesbiana ya contaba con algunos referentes. En ese entonces, la «nueva generación de jóvenes lesbianas» se encontraba bajo el paraguas del Grupo Madres Lesbianas II (Grumale) y El Clóset de Sor Juana. Además de las organizaciones, las publicaciones de corte lésbico fueron un canal al que las adolescentes pudieron acercarse. En su caso específico, Magalli y Pol encontraron inspirador el trabajo de Cecilia Riquelme con la revista Las Amantes de la Luna.

¿Por qué Musas de Metal no era un espacio cerrado?

A diferencia de otros grupos de ese periodo (1980-2000), Musas de Metal no partió del feminismo. «Nos han criticado por no haber sido una organización feminista», expone Pol. «Y es que no lo éramos porque en realidad no conocíamos sobre el tema». No obstante, la consolidación de Musas de Metal trajo consigo un proceso de aprendizaje muy importante. Para Musas de Metal, este siempre estuvo vinculado a ampliar las posibilidades de escucha y acción intergeneracional.

«Nunca tuvimos topes de edad ni de identidades».

La apuesta de Musas de Metal por ser un espacio para todes también se tradujo en las distintas dinámicas de interacción. Optaron por la planeación de talleres, ciclos de cine, debates, sesiones terapéuticas y ejercicios de integración. Desde su perspectiva, es fundamental entender que el descubrimiento y la reivindicación sexodisidente no son procesos estándares. A partir de una experiencia propia, Pol narra que antes de Musas de Metal no encontraba otros espacios que se adaptaran a sus condiciones familiares.

«Recuerdo que ya existía El Clóset de Sor Juana. Sabía que se hacían fiestas una vez al mes. Para muchas no era sencillo ir o mantener contacto con ellas. Antes no teníamos celulares o internet. Entonces se tenían que comunicar por el teléfono que se ocupaba en casa».

Su papel en la resistencia lésbica mexicana

Durante una temporada —que Martínez reconoce como «corta»— Musas de Metal mantuvo «enlaces lésbicos» con otras organizaciones interesadas en reivindicar las historias de las chicas que amaban a otras chicas. El trabajo conjunto entre Lesbos, Archivo Histórico de Lesbianas Feministas, Grumale y Musas de Metal permitió que la lucha lésbica tuviera mayor protagonismo en distintos sectores de la población. Por supuesto, el 8 de marzo fue una oportunidad para rescatar la labor de las disidencias.

Asimismo, Musas de Metal tuvo la oportunidad de ampliar su voz en la radio. La organización estaba a cargo de la sección “Media Noche en Babilonia”. Ahí podían sentirse representadas todas las letras del colectivo o bien podían sintonizar el programa “De mujer a mujer”. A la fecha se les puede escuchar en “Ingrávidas”, un programa que se transmite por Violeta Radio 106.1 FM. CONOCE LA PASIÓN DE SER LESBIANA DE MIRANDA VILLALOBOS.

¿Cómo era la ocupa pública antes de la Marcha del Orgullo?

Como lo hemos mencionado anteriormente, las concentraciones LGBT+ no eran tan numerosas como las que observamos en la Marcha del Orgullo. También recordemos que no todas las irrupciones públicas fueron catalogadas como movilizaciones LGBT+.

Los besatones son otra forma de irrupción pública. / Foto: Facebook (Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay)

Según relata Pol, una de las principales ocupas del movimiento lésbico en México se dio a partir de los besatones, eventos en los que las parejas no heterosexuales podían demostrarse su cariño. En el primer besatón, las parejas gays fueron mucho más numerosas. Para la segunda edición —que encontró como motivo el rechazo a la expulsión de una pareja lésbica en un Vips— asistieron un par de mujeres. Al respecto, Pol rescata lo siguiente:

«Tardó mucho para que las mujeres representaran el 50% de las marchas del Orgullo».

Anexo a los besatones y a las marchas del Orgullo, desde la sociedad civil se organizaban registros de matrimonio simbólicos. Estos eventos fueron uno de los precedentes más importantes de la conformación de la sociedad de convivencia. Acorde con lo que platica Pol, también forman parte de la cronología de la lucha por el matrimonio igualitario. LEE TODO SOBRE LA PRIMERA MARCHA LENCHA EN CDMX.

«La sede era la explanada de Bellas Artes. Se anotaba mucha gente a pesar de que se sabía que era una unión simbólica. Hasta asistían en vestido de novia porque era muy importante el hecho de que se hiciera de forma pública. Eran momentos en donde se sentía mucha incertidumbre y emoción».

¿A qué se refiere Musas de Metal con la perspectiva interseccional?

Musas de Metal nació de una perspectiva interseccional «aunque antes no se supiera tanto sobre todas las letras presentes». Para sus integrantes, uno de los criterios para participar en una marcha es que «las disidencias no marginen a otras disidencias».

En más de una ocasión, Musas de Metal ha dejado de asistir a alguna movilización que como requisito exige «ser una mujer biológica». Esta postura no es novedosa, pues desde la década de los 90 Musas de Metal expresaba su desacuerdo frente a la exclusión de las mujeres bisexuales. Musas de Metal se pronuncia contra la transfobia y el desconocimiento de las identidades no binarias.

«Como seres humanos, todes somos biológicos. En varias ocasiones se nos ha atacado en bloque por exponer lo que pensamos. La discusión puede llegar a ser complicada. Pero nos parece importante visibilizar que otras identidades han sido segregadas. Por ejemplo, hemos escuchado que algunas marchas no toman en cuenta las bisexualidades porque ‘no hay, no existen y no se conoce a alguien que sea bisexual’. Nunca se habla de los hombres trans. Con las personas intersexuales ha sido una situación similar. No se les ha querido incluir».

Les familiares y amigues también pueden estar dentro de la lucha

Para les integrantes de Musas de Metal, ser activistas conlleva un compromiso de seguir aprendiendo. En los últimos años se han acercado a organizaciones lésbicas de países como Puerto Rico, Ecuador y Perú cuyas acciones no parten de la negación de las identidades sexogenéricas que forman parte del colectivo LGBT+.

El principio de ser un espacio incluyente se ha trasladado y fortalecido en cada una de sus actividades. Actualmente, Musas de Metal ofrece diversos puntos y canales de encuentro. Entre ellos destacan Identivarias, Lenchipelículas y Musas Productivas.

Para Musas de Metal, las oportunidades de (des)aprender y (de)construir también están dirigidas amigues y familiares de quienes se asumen dentro de alguna letra del colectivo. De necesitarlo, siempre encontrarán un lugar en sus talleres o en su plataforma en Moodle.

¿Ya conocías el trabajo de Musas de Metal?

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