La pasión de ser lesbiana de Miranda Villalobos

Además de dedicarse a la música, Miranda Villalobos es escritora e historiadora. / Foto: Instagram (@mirandavillalobosmusic)

Miranda Villalobos es escritora, periodista y música ¿Su rúbrica? «Ser lesbiana es mi pasión».

«Soy las mujeres que me rodean», asegura Miranda Villalobos cuando piensa en los gestos radicales de “Olivia” y “Es hora”. El proyecto lleva su nombre, pero en él están presentes poetas, escritoras, productoras, músicas, amigas y —sobre todo— cómplices de vida.

Miranda creció en un seno familiar en el que las humanidades fueron un surco fértil para sembrar distintos tipos de pasiones. La de ella fue la música. «Mi primera guitarra me la regalaron cuando tenía 15 años. Iba en la secundaria y desde entonces estudié y aprendí a tocar», relata en entrevista con Homosensual

Aunque Miranda tuvo muy claro que parte de su vida estaría dedicada al ámbito musical, hubo momentos en los que «nunca creyó que la sociedad fuera a percibirla como una profesional». Al aproximarse a la adultez, optó por la Historia como carrera universitaria. Para ella, las charlas acerca de las posibilidades de revuelta y las reflexiones sobre herramientas para trazar un devenir más digno eran algo habitual. Su madre y padre también son historiadores. «Me parecía algo natural», asiente. 

Desde muy pequeña, Miranda Villalobos supo que quería dedicarse a la música. / Foto: Instagram (@katanamakeup)

Al igual que otras disciplinas, la Historia es un punto de fuga. Por fortuna, Miranda no cree en los circuitos cerrados. Así que hizo de la escritura un proceso íntimo y de reivindicación para nombrarse a sí misma una mujer sáfica y franca a la idea de que «nos merecemos narrativas bonitas».

Conocer y escuchar a Miranda implica recordar a mujeres que —como Emma Goldman— nos susurran que la revolución también se orquesta desde la felicidad y el goce. La digna rabia incluye la lucha por «edificar narrativas que no tuvimos cuando éramos más jóvenes». 

«Como mujeres de las disidencias, necesitamos apropiarnos de más espacios».

La resistencia desde el ámbito musical

Muchas de nosotras podemos (re)construirnos y (re)conocernos a través de la consigna —y (re)apropiación—de “Olivia”: amar(se) no debería sentirse como un crimen. Somos agua, fuego y viento. A pesar de la motivación que recibió de su familia y seres querides, Miranda Villalobos adoptó al síndrome de la impostora como invitado especial a la hora de tomar café. Durante mucho tiempo fue lirista de otros artistas independientes. Sus palabras eran públicas, pero no colectivas.

En alguna ocasión se acercó a unos productores para presentarles el demo de “Olivia”. La mayoría de los presentes se mostraron entusiastas con la melodía catchy, pero había algo en la composición que no los hacía sentir satisfechos. ‘Los expertos’ le sugirieron cambiar de destinarias. Supuestamente «buscaban que su música fuera más incluyente». Así es: un renglón más a la interminable antología de «nada en contra del amor lencho, pero…».

«Les gustó la canción, pero querían meterle algunas modificaciones. Me recomendaron volverla un remix y cambiar ella por él. Dijeron que querían dedicarla a sus novias. Supongo que lo de “las curvas más bonitas” venía después. Fue ahí cuando me di cuenta de que no tenía que dar gusto a los hombres. Es cierto, como artistas independientes queremos tener público y vivir de la música. Pero en ese sentido me pronuncio políticamente. Prefiero que mi música sea escuchada por 20 morras de la disidencia a que la estén reproduciendo un millón de hombres heterosexuales».

«Es hora de abrazar nuestra libertad»: Miranda Villalobos

«Soy las mujeres que me rodean» reitera Miranda al momento de reflexionar sobre la radicalidad de la desobediencia sexoafectiva con Marcha Lencha y Somos Tortilleras. Al igual que las luchas, las pasiones se nombran. El estruendo de los apelativos depende de cada persona. Miranda Villalobos no respeta la mesura.

El «ser lesbiana es mi pasión» está tatuado en muchas de las heridas que han cicatrizado en colectivo. Para Miranda, estar acompañada de mujeres como Priscila (poeta), Raquel, Eyla, Penny (fotógrafa), Sabeth (bailarina), Anna (artista), Sofi (productora musical), Ytzel (escritora), Naya, Marisol (periodista), Almendra (periodista) y Chanty le ha ayudado a entender que la ternura radical implica acoger al autocuidado como un principio de vida

«Para mí, ser lesbiana es trabajar con personas llenas de amor y con las que puedo construir narrativas bonitas. Nos gusta pensar en las posibilidades de amor, diversión, inclusión, felicidad y goce al ser sáficas».

El lesbianismo político tiene tantas vertientes como historias y (des)encuentros. El precipicio del que habla Miranda en “Poema de corazón vacío” es un terreno habitable para quienes deambulan entre la diversión, el dolor, el sexo y la necesidad de ser salvajes. No es coincidencia que Miranda sea una experta en la curaduría lingüística, al menos para escribir su propio trayecto de vida. ENTÉRATE DE QUÉ SON LAS LENCHITUDES.

«Ser lesbiana no es parte de mi personalidad, pero sé que ser lesbiana es parte de mí. La lenchitud está presente en las formas en las que me relaciono, comunico, trabajo y divierto. Eso fue lo que me ayudó a saber qué quería decir en la música. Me siento muy arropada por ser quien soy. Ser lesbiana es mi pasión».

¿Ya conocías a Miranda Villalobos? En caso de que no te hayas acercado su música, te recordamos “Es hora” y “Olivia”, que están disponibles en todas las plataformas de streaming. Support your local lesbian artists.