Gabriela Mistral, la poeta lesbiana que ganó el premio Nobel

Gabriela Mistral es una de las figuras literarias más importantes de la historia latinoamericana. / Foto: mirales.es

La poeta Gabriela Mistral triunfó en una época donde ser lesbiana era toda una afrenta. Así vivió las letras y el amor con Doris Dana.

Gabriela Mistral es una de las figuras literarias más importantes de la historia latinoamericana. En Chile, donde nació en 1889, es conocida como la ‘Madre de la Nación’. Y en México son muchas las escuelas y calles que llevan su nombre en su honor. 

Mistral nació en una familia pobre de la pequeña ciudad de Vicuña, donde fue bautizada como Lucila de María Godoy Alcayaga. Comenzó a escribir desde la adolescencia y muy joven empezó a dedicarse a la docencia. En 1922 se fue de Chile rumbo a México, donde trabajó en el programa educativo posrevolucionario de José Vasconcelos. A partir de entonces comenzó a crecer su fama internacional como poeta.

Gabriela Mistral también trabajó como diplomática. / Foto: EFE

Poeta y diplomática

La mayor parte de la obra poética de Gabriela Mistral trata sobre el amor maternal, la niñez y la naturaleza. Pero también dentro de su obra hay textos apasionados que hoy se interpretan como de amor lésbico

Su primer libro de poemas, Sonetos de la muerte, fue publicado en 1914. Algunos de sus poemarios más famosos son Desolación (1922), Tala (1938) y Lagar (1954).

Además de poeta y profesora, Gabriela Mistral también trabajó como diplomática. En 1933 se integró al servicio exterior chileno, desempeñándose como cónsul en España, Italia, Portugal, Brasil, México y Estados Unidos.

Por si fuera poco, en 1945 Gabriela Mistral se convirtió en la primera persona —y hasta la fecha única mujer— de América Latina en ganar el premio Nobel de Literatura.

Lesbiana de clóset

Esta gran poeta vivió en una época conservadora donde reunía todas las condiciones para ser discriminada. Gabriela provenía de una familia pobre de la provincia chilena, creció sin padre, tenía rasgos indígenas. Era una mujer de carácter fuerte y, por si fuera poco, era lesbiana

Solo que su lesbianismo lo vivió en el clóset, pues Mistral nunca tuvo interés por que se conociera su vida privada. Digamos, pues, que era discreta, como lo indicaban las costumbres de su época

Sin embargo, el libro Niña errante (2009) y el documental Locas mujeres (2010) dejan claro que Gabriela Mistral mantuvo una relación amorosa con su asistente, la estadounidense Doris Dana.

Sus cartas de amor a Doris

Gabriela —de casi 60 años— y Doris —de 28— se conocieron en 1946 después de que la primera dictó una conferencia en Nueva York. En sus cartas, recopiladas en Niña errante, se entiende que compartieron una relación en la que se combinaba el amor, el deseo, los celos y la distancia. Esto último debido a que Doris debía pasar algunas temporadas en su país, lo cual desesperaba a Gabriela, quien vivía en México. Afortunadamente, esta distancia terminó cuando la poeta consiguió que el Gobierno chileno la nombrara cónsul en Nueva York.

Gabriela Mistral mantuvo una relación amorosa con Doris Dana. / Foto: bibliotecanacionaldigital.gob.cl

En las cartas podemos ver largas frases que demuestran el profundo amor que Gabriela sentía por Doris: 

«Desde que te fuiste yo no río y se me acumula en la sangre no sé qué materia densa y oscura. Yo no puedo saber aún, amor mío, lo que ocurra conmigo a lo largo de los sesenta días de nuestra separación […] Estoy viviendo la obsesión, amor […] Yo no sabía hasta dónde eso —lo vivido— ha cavado en mí, hasta dónde estoy quemada por ese punzón de fuego, que duele igual que la brasa ardiendo sobre la palma de la mano».

No todo era color de rosa

También hay cartas de Gabriela Mistral a Doris en cuyas páginas se pueden leer reproches y momentos de desconfianza: 

«En cuanto a tu miedo de perderme, tu falta completa de confianza, yo no me merezco eso, que me da un poco de cólera y un mucho de tristeza, casi de amargura. Yo no soy una sinvergüenza, no, mi amor, yo no soy eso que tú imaginas. Soy una desgraciada si tú sigues sin tener fe en tu Gabriela».

Un dato curioso es que en muchas de sus cartas Gabriela habla de sí misma en masculino: 

«Soy arrebatado, recuérdalo, y colérico, y torpe. Por favor, no vuelvas nunca a sufrir así, a padecer por mi culpa, tienes que saber que así me das una enorme vergüenza de mí mismo».

Si esta correspondencia deja aún asomo de duda sobre el amor que se tenían, esta se desvanece en el documental Locas mujeres, de la directora María Elena Wood. En él, la cineasta narra los 10 años de amor y correspondencia entre Gabriela y Doris basándose en más de 40 000 documentos personales de la poeta. Entre estos se encuentra una grabación de las amantes conviviendo. En ella, Doris comenta que llevan siete años juntas. ¿Qué mejor prueba del amor que se tenían que esta grabación? 

Su imagen después de su muerte

Gabriela Mistral murió en 1957 en Nueva York. Doris le sobrevivió cincuenta años y custodió el legado de la poeta hasta que falleció en 2006. A partir de entonces, los historiadores pudieron consultar todos los documentos que probaban el lesbianismo de Mistral. Algo que la parte más conservadora de la sociedad chilena se ha negado a reconocer. Y es que la imagen de Mistral fue manipulada por los gobiernos chilenos como símbolo de orden social y sumisión a la autoridad, especialmente durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Gabriela Mistral falleció en 1957 en Nueva York. / Foto: bambamag

Sin embargo, esto cambió cuando en 2017 la entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet, propuso un proyecto de ley para legalizar el matrimonio entre parejas del mismo sexo. En ese contexto, Bachelet citó una de las cartas de Gabriela a Doris:

«Nuestra Gabriela Mistral escribió a su querida Doris Dana: “Hay que cuidar esto, Doris, es una cosa delicada el amor”. Y lo recuerdo hoy porque a través de esta ley lo que hacemos es reconocer desde el Estado el cuidado de las parejas y de las familias y dar un soporte material y jurídico a esa vinculación nacida en el amor».

Esperamos que en el futuro se siga reconociendo de esa manera el lesbianismo de Gabriela Mistral, quien de haber nacido en esta época muy probablemente viviría fuera del clóset.

Con información de Mirales, BBC y El País

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