Alejandra Pizarnik, poeta que temía a la palabra ‘homosexual’

Poeta Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik es referente en la literatura latinoamericana. / Foto: Historia Hoy

En este post te contaremos sobre la vida y obra de Alejandra Pizarnik, una poeta argentina fundamental para América Latina.

Alejandra Pizarnik es una de las figuras más destacadas de la poesía latinoamericana del siglo XX. Su vida y obra también la convirtieron en un importante referente del feminismo y la comunidad LGBT+. Te invitamos a conocer un poco más sobre ella.

La ‘niña fea’

Alejandra Pizarnik nació en 1936 en Avellaneda, una ciudad de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por la tristeza y su baja autoestima. Creció dentro de una familia judía de inmigrantes europeos, motivo por el cual fue blanco constante de discriminación en aquel entorno suburbano y antisemita.

Además, Alejandra siempre se sintió fea. Este sentimiento fue acentuándose debido a las comparaciones constantes con su hermana, Myriam, quien era rubia y delgada. Alejandra, en cambio, tenía acné, tartamudeaba y era propensa a engordar. Por esto último, siendo muy joven comenzó a tomar anfetaminas para adelgazar.

Desde niña, se volvió consciente de sus diferencias. Quizás por eso en su adolescencia comenzó a adoptar un aspecto andrógino. Llevaba corte a la garçon y casi siempre se vestía con ropa oscura. ESTE FUE EL DÍA EN QUE LA HOMOSEXUALIDAD DEJÓ DE SER UNA ENFERMEDAD.

Una poeta en París

Los biógrafos de Alejandra Pizarnik la describen como una mujer insegura y muy indecisa. En su primera juventud entró y salió de varias carreras universitarias sin lograr concretar alguna. Después de su paso por las aulas de Periodismo, Filosofía, Letras y Pintura, finalmente decidió dedicarse por completo a la escritura. Fue entonces que publicó sus primeros poemarios en Argentina.

En 1960, Alejandra partió a París, donde vivió los siguientes 5 años. Ahí trabajó como traductora y escribió para varias revistas literarias de renombre. Además, publicó el poemario con el que comenzó su reconocimiento internacional: El árbol de Diana (1962).

Probablemente sus años más felices fueron los parisinos. Se inmiscuyó con éxito en la vida cultural de la ciudad y se hizo gran amiga de importantes personalidades, como Julio Cortázar y Octavio Paz. El primero le dedicó varias cartas y poemas, el segundo le prologó su poemario.

También se sabe que en París tuvo una vida sexual activa en la que disfrutaba de las prácticas sadomasoquistas. Tampoco hacía distinciones entre hombres y mujeres: con personas de ambos géneros tuvo amoríos y encuentros eróticos. Sin embargo, nunca asumió abiertamente su bisexualidad, mucho menos ante su familia cuando regresó a Buenos Aires a mediados de los 60.

El armario literario

El de Alejandra Pizarnik era también un armario literario. Confiesa la poeta en una entrada de su diario:

«Pasa que me asusta la palabra ‘homosexual’. Prejuicios viejos en mi vida joven».

Es necesario entender la razón de sus temores, los cuales estaban ligados al ambiente en el que creció. Aquella época estuvo marcada por el antisemitismo y una profunda homofobia de la sociedad argentina. Esto último se debía en gran medida a que el discurso psiquiátrico consideraba que la homosexualidad era una enfermedad. Aunado a esto, hay que recordar el fuerte conservadurismo en los roles de la mujer de esa época. ENTÉRATE DE HASTA CUÁNDO LA HOMOSEXUALIDAD FUE CONSIDERADA UNA ENFERMEDAD MENTAL.

No es de extrañar que Alejandra Pizarnik se viera en la necesidad de ponerse varias máscaras para ocultar sus estigmas. Quizás por eso también recurrió en ocasiones a la autocensura. En su obra publicada en vida, las referencias al deseo sexual entre mujeres eran sutiles, algo muy diferente a lo que escribía en sus diarios:

«D. vuelve a mostrar sus fauces de hembra de alcoba. La deseo profundamente. Su cercanía es como una premasturbación. Todo mi ser se reduce a la piel. ¡La peau! ¡La peau! ¡Ni qué decir de lo que daría yo por su cuerpo cuando me mira sonriente! D. tan sucia y tan superficial. Tan adorable. ¡Tan lejana!».

Alejandra Pizarnik luchó contra una sociedad conservadora. / Foto: Historia Hoy

El suicidio de Alejandra Pizarnik

En Buenos Aires, Alejandra Pizarnik se sentía en un ambiente asfixiante. A finales de los años 60 su vida se volvió cada vez más inestable. Los pensamientos suicidas —que tenía desde la infancia— se volvieron cada vez más recurrentes. Su adicción a los fármacos —que inició en la adolescencia al tomar anfetaminas para adelgazar— también fue en aumento.

Intentó suicidarse en varias ocasiones y estuvo internada en algunas instituciones psiquiátricas. Finalmente se quitó la vida consumiendo 50 pastillas de Seconal. Era 1972 y apenas tenías 36 años de edad. MIRA QUÉ IMPLICABA SER LGBT+ EN LOS 70.

Después de su muerte, sus diarios fueron cedidos a la Universidad de Princeton, en Estados Unidos. Sin embargo, cuando los publicaron por primera vez les quitaron alrededor de 120 entradas. En ellas había referencias explícitas a escenas de su vida sexual —muchas de ellas sadomasoquistas—, en especial de sus relaciones con otras mujeres. Afortunadamente, en años posteriores investigadores de su obra tuvieron acceso a los manuscritos y se dieron cuenta de esas omisiones.

Ícono feminista

Con el paso del tiempo, Alejandra Pizarnik se ha convertido en una de las principales figuras de la poesía latinoamericana del siglo XX. También es considerada por muchas como un ícono del feminismo. Los estudios de su vida y obra han destacado el hecho de que logró sobresalir en vida como poeta, algo poco común para una mujer de su época. Además, en su poesía —y aún más en sus diarios— habla abiertamente de erotismo y la sensación de angustia ante su realidad. La realidad de una mujer poco comprendida en una sociedad conservadora. CONOCE A AUDRE LORDE, ÍCONO DE LAS MUJERES SÁFICAS.

Para conocerla mejor, te compartimos una lista de los principales libros de Alejandra Pizarnik. Ojalá te animes a leer su gran obra:

  • La tierra más ajena (1955),
  • Un signo en tu sombra (1955)
  • Árbol de Diana (1962)
  • Los trabajos y las noches (1965)
  • Extracción de la piedra de locura (1968)
  • El infierno musical (1971)
  • La condesa sangrienta (1971)
  • Diarios (2003)

Sin duda, Alejandra Pizarnik nos legó una de las más grandes obras literarias del siglo XX.

Con información de Historia Hoy, Caminos del armario: el ocultamiento del estigma sexual en la obra de Alejandra Pizarnik y El Español

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